¡Hemos terminado el temario!

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Hoy hemos terminado el temario que nos habíamos propuesto para este curso. Si echamos la vista atrás, vemos que hemos recorrido un largo camino juntos. Estas son algunas de las cosas que hemos trabajado:

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Lo que hemos hecho ya…

  • Conocimiento de la lengua: hemos trabajado la morfología de las categorías gramaticales del castellano, también hemos aprendido a analizar sintácticamente oraciones simples. En teoría, ahora todos vosotros deberíais ser capaces de describir morfológicamente cualquier palabra del castellano y analizar la función de los distintos elementos de cualquier frase con un solo verbo. Este curso, además, hemos introducido conceptos de semántica como la sinonimia, antonimia, polisemia, etc.
  • Comunicación: hemos aprendido a analizar la coherencia, la cohesión y la adecuación en un texto; y no solo esto: también sabemos escribir un texto coherente, cohesionado y adecuado. En clase, además, hemos trabajado las principales características de tres tipos de textos: narrativos, descriptivos y dialogados.
  • Situación lingüística de España: sabemos qué lenguas se hablan en España y sus características, qué significa que una lengua sea oficial, así como la diferencia entre lengua y dialecto. Nos hemos fijado especialmente en la situación lingüística de Aragón. Conocemos también en qué consisten los fenómenos del bilingüismo y la diglosia.
  • Literatura: hemos aprendido los géneros literarios y las principales figuras. También hemos hecho un largo recorrido por la historia de la literatura castellana desde los remotos tiempos de la Edad Media hasta los brillantes Siglos de Oro. Hemos conocido a autores como Gonzalo de Berceo, Juan Ruiz Arcipreste de Hita, don Juan Manuel, Jorge Manrique, Fernando de Rojas, Garcilaso de la Vega, fray Luis de León, san Juan de la Cruz, el gran Miguel de Cervantes, Quevedo, Góngora, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Gracián, etc. Hemos leído textos de todos ellos y hemos aprendido a comentarlos.
  • Hemos realizado seis lecturas: Herejía de David Lozano (al que conocimos personalmente),  La Celestina de Fernando de Rojas, El capitán Alatriste de Arturo Pérez Reverte, La niebla y la doncella de Lorenzo Silva, Un saco de canicas de Joseph Joffo y Retablo jovial de Alejandro Casona.

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Lo que nos queda…

Han sido muchas actividades, muchas lecturas, muchos comentarios, algunos buenos ratos pasados, algún que otro enfado… pero todavía no hemos terminado. La semana que viene tenemos los últimos exámenes y pruebas:

 

Lo que no dio tiempo…

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Este ha sido un año complejo, lleno de proyectos y actividades. Algunos han podido llevarse a cabo y otros se han quedado en el tintero. Ha sido el caso del Proyecto Anfitriones, al que no le hemos podido dedicar todo el tiempo que desearíamos y que se ha quedado a mitad de camino. Es una pena porque es un proyecto que nos gustaba mucho, pero… no se puede hacer todo. Habrá otras ocasiones (y, sin duda, más proyectos) para llevarlo a cabo.

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LA PRUEBA DE RECUPERACIÓN FINAL

Tal como figura en la programación de la asignatura, la nota final del curso será la media ponderada de las calificaciones finales de las tres evaluaciones.  Aquellos alumnos cuya calificación final del curso sea inferior a 5, podrán realizar una prueba final de recuperación el día 19 de junio a las 15.00. El lugar de realización se indicará oportunamente.

El examen de recuperación versará sobre todos los contenidos de la materia impartidos durante el curso tanto teóricos como prácticos y podrá incluir cuestiones relacionadas con las lecturas obligatorias del curso.

Si en este examen se alcanza una calificación inferior a 5, los alumnos deberán recuperar la asignatura en la prueba extraordinaria de septiembre, que versará sobre los contenidos mínimos. Aquellos alumnos que tengan pendiente la asignatura de cursos anteriores (1º y/o 2º de ESO), deberán aprobar primero esta asignatura en la prueba de septiembre.

 

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Lo bueno, si breve… Gracián

Baltasar Gracián (es.wikipedia)

Baltasar Gracián es uno de los grandes creadores de la prosa del Barroco. Su obra es básicamente filosófica, didáctica y moral, por lo que lo relacionamos con el género ensayístico, que tendrá su máximo apogeo en el siglo XVIII. Aunque escribió una novela, El Criticón, siempre se ha considerado como un medio literario para exponer sus pensamientos filosóficos, su interpretación de la existencia. Esta actitud filosófica es común a otras obras y autores, pero llega a un grado extremo en Gracián.

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La creación de Baltasar Gracián, pensador tenaz de poderoso ingenio satírico, surge de la postura básica del desengaño: “el desengaño, para ir bien había de estar en la entrada misma del mundo, en el umbral de la vida.

Su obra es un intento de expresar su antropovisión: el hombre es un lobo para el hombre; la vida es lucha y no debe uno conformarse con ir trampeando, como el pícaro; hay que vencer con armas eficaces: prudencia, entendida como “industria”, astucia, cautela, reserva, simulación. Cada uno debe crear un arte de vivir: esconder parte de lo que se es y representar y parecer lo que no se es.

Gracián se caracterizó por el ingenio verbal, por la precisión y el rigor expresivos. La lengua se hace en Gracián estricta, fiel a su lema “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Persiguió la máxima concisión y alcanzó una lengua hermética, dirigida a una minoría culta.

En 1647 publica el Oráculo Manual y Arte de Prudencia. Se trata de un conjunto de trescientos pequeños textos, meditaciones en torno al comportamiento del ser humano.  Cada uno de ellos está formado por una frase sintética, a veces críptica, que es comentada a continuación. Los pensamientos tienen un carácter eminentemente práctico, se trata de enseñanzas para la vida.

Este “arte de prudencia” tiene gran vigencia en la actualidad, como lo demuestra el hecho de que una reciente versión al inglés, titulada The Art of Worldly Wisdom: A Pocket Oracle, llegó a vender más de cincuenta mil ejemplares en el ámbito anglosajón, presentado como un manual de autoayuda para ejecutivos.

Os incluyo un fragmento a continuación. Disfrutadlo:

117. Nunca hablar de sí. O se ha de alabar, que es desvanecimiento, o se ha de vituperar, que es poquedad, y siendo culpa de cordura en el que dice, es pena de los que oyen. Si esto se ha de evitar en la familiaridad, mucho más en puestos sublimes, donde se habla en común, y pasa ya por necedad cualquier apariencia della. El mismo inconveniente de cordura tiene el hablar de los presentes, por el peligro de dar en uno de dos escollos: de lisonja o de vituperio.
118. Cobrar fama de cortés: que basta a hacerle plausible. Es la cortesía la principal parte de la cultura, especie de hechizo , y así concilia la gracia de todos; así como la descortesía, el desprecio y el enfado universal. Si esta nace de soberbia, es aborrecible; si de grosería, despreciable. La cortesía siempre ha de ser más que menos, pero no igual, que degeneraría en injusticia. Tiénese por deuda entre enemigos, para que se vea su valor. Cuesta poco y vale mucho; todo honrador es honrado. La galantería y la honra tienen esta ventaja, que se quedan, aquella en quien la usa, esta en quien la hace.
119. No hacerse de mal querer. No se ha de provocar la aversión, que, aun sin quererlo, ella se adelanta. Muchos hay que aborrecen de balde, sin saber el cómo ni por qué. Previene la malevolencia a la obligación. Es más eficaz y pronta para el daño la irascible, que la concupiscible para el provecho. Afectan algunos ponerse mal con todos, por enfadoso o por enfadado genio. Y si una vez se apodera el odio, es como el mal concepto, dificultoso de borrar. A los hombres juiciosos los temen, a los maldicientes los aborrecen, a los presumidos asquean, a los fisgones abominan, a los singulares los dejan. Muestre, pues, estimar para ser estimado; y el que quiere hacer casa, hace caso.

La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes nos ofrece abundante material para aquellos que os sintáis interesados por la obra de Baltasar Gracián.

También podéis consultar la página de Elena Cantarino sobre Gracián.

Podéis echar un vistazo al estado de la cuestión de los estudios sobre Gracián en este estudio de la eminente Aurora Egido, profesora de la Universidad de Zaragoza, especialista en la literatura de los siglos de Oro y recientemente propuesta para ser miembro de la Real Academia de la Lengua.

La Institución Fernando el Católico ha digitalizado las obras de Gracián. Consúltalas aquí.

También podéis echarle un vistazo a la página de Emilio Blanco sobre el autor aragonés.

La Gran Enciclopedia Aragonesa ha dedicado varios artículos a Baltasar Gracián. Puedes consultarlos aquí.

La Universidad de Zaragoza os ofrece también diversos materiales en su página Gracián Virtual.

Para terminar un poema del escritor argentino Jorge Luis Borges, titulado Baltasar Gracián:

Laberintos, retruécanos, emblemas,
fue para este jesuita la poesía,
reducida por él a estratagemas.
No hubo música en su alma; sólo un vano
herbario de metáforas y argucias
y la veneración de las astucias
y el desdén de lo humano y sobrehumano.
No lo movió la antigua voz de Homero
ni esa, de plata y luna, de Virgilio;
no vio al fatal Edipo en el exilio
ni a Cristo que se muere en un madero.
A las claras estrellas orientales
que palidecen en la vasta aurora,
apodó con palabra pecadora
gallinas de los campos celestiales.
Tan ignorante del amor divino
como del otro que en las bocas arde,
lo sorprendió la Pálida una tarde
leyendo las estrofas del Marino.
Su destino ulterior no está en la historia;
librado a las mudanzas de la impura
tumba el polvo que ayer fue su figura,
el alma de Gracián entró en la gloria.
¿Qué habrá sentido al contemplar de frente
los Arquetipos y los Esplendores?
quizá lloró y se dijo: Vanamente
busqué alimento en sombras y en errores.
¿Qué sucedió cuando el inexorable
sol de Dios, La Verdad, mostró su fuego?
Quizá la luz de Dios lo dejó ciego
en mitad de la gloria interminable.
Sé de otra conclusión. Dado a sus temas
minúsculos, Gracián no vio la gloria
y sigue resolviendo en la memoria
laberintos, retruécanos y emblemas.
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La novela picaresca en el Barroco: El Buscón de Quevedo

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La joya literaria del género picaresco es una obra de Quevedo, Historia de la vida del Buscón, llamado don Pablos, ejemplo de vagabundos y espejo de tacaños, publicada en 1626. Cuando Quevedo escribió esta novela picaresca, siguió el modelo d eun género que ya se había consolidado a partir de las obras de la segunda mitad del XVI: el Lazarillo (1554) y Guzmán de Alfarache (1599-1604). El Buscón presenta, pues, los rasgos característicos de la novela picaresca: relato autobiográfico sobre las desventuras de un protagonista humilde al servicio de muchos amos; los diferentes episodios explican la situación final del protagonista, su estado deshonroso; pero ese estado, asimismo, aparece como fruto inevitable de una herencia no deseada que marca al protagonista y de unas situaciones sociales que se presentan satirizadas.

Argumento

La novela narra la vida del joven Pablos, hijo de una bruja y de un barbero ladrón. Su origen familiar lo hace víctima de las burlas de sus compañeros mientras sirve a un joven estudiante, don Diego, en la escuela del dómine Cabra, donde sufren un hambre atroz. Cuando pasan a la universidad de Alcalá, Pablos vuelve a ser objeto de crueles novatadas estudiantiles. Más tarde, ahorcan al padre del protagonista por sus delitos y la madre es encarcelada. Tras recibir una herencia, Pablos decide cambiar de nombre e intentar pasar por caballero en la corte, donde transcurren diversas aventuras, pero no consigue su objetivo por lo infame de sus orígenes y sus acciones. Su antiguo amo pone fin a sus engaños haciendo que le marquen la cara con una cuchillada que le cruza el rostro. Al final, decide irse a las Indias para enderezar su vida. La última frase del libro, sin embargo, indica que no los consiguió; es más, Pablos, al anunciar una segunda parte, dice: “Y fueme peor, pues nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y costumbres”.

Estructura y temática de El Buscón

Su estructuración es perfecta: Quevedo cede su voz al narrador Pablos, que selecciona episodios de su vida de forma cronológica y retrospectiva. Marca la secuenciación desde el nacimiento hasta la huida a Indias en tres libros, donde desarrolla la trayectoria mítica del pícaro.

La novela se divide externamente en dos partes: Libro primero (dividido en trece capítulos) y Libro segundo (dividido en diez capítulos).

En el primer libro, se narra el nacimiento de don Pablos, el pícaro, en Segovia, de padres deshonrosos. Tras ser confiado como criado a don Diego Coronel, entra en la casa del Dómine Cabra, que les hace sufrir hambre extrema. Enfermo, pasa la convalecencia en casa de don Alonso y viaja después a la universidad de Alcalá. A partir del capítulo V, asiste a don Diego en sus estudios en Alcalá, donde sufre crueles novatadas de los estudiantes y de sus criados. Inicia sus travesuras. Tras recibir de un tío suyo, verdugo, noticias de la muerte de su padre en la horca, abandona Alcalá. En el capítulo VIII vuelve a Segovia. Tras visitar a su tío y cobrar la herencia, abandona la ciudad. En los capítulos XII y XIII, viaja a Madrid y es informado de las curiosidades de la vida en la Corte por Toribio Rodríguez Vallejo.

La segunda parte se inicia con las correrías de don Pablos por la Corte. Tras varios sucesos, es metido en la cárcel junto a Toribio. Pablo sale gracias a un soborno. En el capítulo V y siguientes de esta segunda parte, Pablos se finge rico, cosa muy común en la época, con el ánimo de conseguir una esposa rica, pero es descubierto por Diego Coronel y tiene que renunciar  a la boda ya preparada. Del capítulo VIII al X se muestra la incapacidad, ya conocida, del pícaro de ascender en la escala social. Por el contrario, se hace mendigo y viaja a Toledo como representante, autor y actor de comedias. Viaja después a Sevilla y vive con unos jugadores hasta que matan a dos corchetes (funcionarios de justicia encargados de apresar a los delincuentes). Dado su fracaso en la península, piensa en probar fortuna marchándose a las Indias, a América.

Un estilo extremado

Su idioma es una auténtica genialidad barroca: utiliza la intensificación, la condensación, el juego de palabras, el chiste, creando parodia mediante procedimientos lingüísticamente normales. Esta profusión de recursos obedece a una necesidad expresiva: provocar efectos cómicos que, junto a la esperpéntica galería de personajes, son fruto del espíritu mordiente y burlón de Quevedo.

Leer El Buscón

Portada de El Buscón (es.wikipedia.com)

Aquellos de vosotros que queráis leer la obra, no tenéis más que acercaros por la biblioteca del instituto y pedirla. Os encantará. Si preferís leerla en formato digital, pinchad en la imagen y podréis leerla en una edición digital a partir del manuscrito Bueno.

Si os apetece consultar una edición facsímil, no tenéis más que pinchar aquí.

¿Qué Quevedo quieres? La Universidad de Santiago de Compostela tiene una interesante página web sobre el autor. Consúltala aquí.

Morfeo teatro nos ofrece una puesta en escena en la que se ilustra la célebre novela:

[Fuentes: BLECUA, José Manuel [et al.] (2008), Lengua castellana y Literatura 1º, Madrid: Editorial SM; FERNÁNDEZ  SANTOS, Alonso [et al.] (1992), Literatura 2º, Barcelona: Magisterio Casals; ARROYO CANTÓN, Carlos [et al.] (2006), Lengua castellana y Literatura 1º de Bachillerato, Madrid: Oxford; GARCÍA MADRAZO, Pilar [et al.], (2008) Lengua castellana y literatura 1º de Bachillerato, Zaragoza: Edelvives. Proyecto Zoom;  MELÉNDEZ, Isabel [et al.], (1996) Lengua y literatura castellana 4º ESO, Madrid: ESLA; PASCUAL, José A. [et al.](2008) Lengua y literatura 1º Bachillerato, Madrid: Santillana; ESCRIBANO, Elena [et al.](2008), Lengua castellana y Literatura 1º Bachillerato, VALENCIA: ECIR; MARTÍ, S. [et al.] (2002), Lengua castellana y Literatura 1º Bachillerato, Barcelona: Teide; MARTÍ, S. [et al.] (2015) Lengua castellana y Literatura 1º Bachillerato, Barcelona: Teide; MATEOS DONAIRE, E. [et al.] (2015), Lengua castellana y literatura 1º Bachillerato, Madrid: McGrawHill; RIQUELME, J. [et al.] (2015), Lengua castellana y literatura 1º Bachillerato, Valencia: Micomicona; GARCÍA GUTIÉRREZ, M. [et al.] (2015), Lengua castellana y Literatura 1º Bachillerato. Serie Comenta, Madrid: Santillana; GUTIÉRREZ, S. [et al.] (2015) Lengua castellana y Literatura 1º Bachillerato, Madrid: Anaya]
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La novela picaresca en el Barroco: Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán

Diego Velázquez - El almuerzo (Tres hombres a la mesa) 1617 Hermitage

De entre los géneros narrativos del Renacimiento, uno, el picaresco, se adaptaba perfectamente a los nuevos gustos, a la estética y a la ética barrocas. La sociedad entra en crisis, caen los valores tradicionales, cunden el desengaño y el pesimismo. No están los tiempos para ideales caballeros y delicados pastores. Es el momento para el triunfo del pícaro.

El gusto por la fealdad, por los ambientes marginales, por los contrastes, la exposición de la crueldad y la mentira, se dan en la novela picaresca. Por otro lado, el reforzamiento de los recursos retóricos, sobre todo conceptistas, con paradojas, antítesis, juegos de palabras, polisemias, metonimias, hipérboles y otros, permiten llevar al máximo extremo esteticista a estas novelas.

Partiendo del modelo creado por el Lazarillo de Tormes en el siglo anterior, se desarrolla ahora la novela picaresca, cuyos rasgos están ya claramente delimitados. Este género, en el siglo XVII, arranca con el éxito que obtiene el Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán. Desde este momento, surgen seguidores de la corriente, entre los que destacan Francisco López de Úbeda, con La pícara Justina; Vicente Espinel, con la Vida del escudero Marcos de Obregón; o el propio Quevedo, con La vida del Buscón llamado Pablos. Merece también citarse la Vida y hechos de Estebanillo González, en la que se incluye una descripción burlona de la Guerra de los Treinta Años, parodiando el espíritu heroico.

Mateo Alemán, un pícaro hombre de letras

Retrato de Mateo Alemán. Grabado en cobre de Pedro Perret aparecido en la edición príncipe del Guzmán de Alfarache, Madrid, Várez de Castro, 1599.

Retrato de Mateo Alemán. Grabado en cobre de Pedro Perret aparecido en la edición príncipe del Guzmán de Alfarache, Madrid, Várez de Castro, 1599.

Mateo Alemán nació en Sevilla en 1547, el mismo año que Cervantes. Su padre fue médico en la cárcel de Sevilla y, al parecer, tenía ascendencia conversa, cosa que Mateo Alemán intentó  ocultar de mil maneras. Fue bachiller, e inició los estudios de Medicina y de Leyes, aunque nunca llegó a concluirlos. Sabemos, sin embargo, que dedicó no poco esfuerzo a la caligrafía, practicando todo tipo de letras, cuando poca gente sabía leer y escribir.

Durante años trabajó como funcionario en la Real Hacienda. Sin embargo,  pasó la mayor parte de su vida acuciado por problemas económicos e incluso estuvo en la cárcel por deudas. Entre los escritores del momento, disfrutó de la amistad de Lope de Vega cuando este estuvo en Sevilla, y como Lope, tuvo varios hijos fuera del matrimonio, una unión a la que se sintió forzado por las deudas, y en la que no fue feliz.

También como Lope de Vega era un hombre muy preocupado por su vida religiosa, pero se sentía débil y pecador, cayendo y arrepintiéndose continuamente como el protagonista de su novela Guzmán de Alfarache.

En 1608 obtuvo licencia para pasar a México, ciudad donde llegó ya viejo y cansado, y entró a servir allí al arzobispo fray García Guerra. En 1609 publicó una Ortografía castellana, que defendía la tendencia fonetista frente a la etimologista. En 1613 escribió Sucsos de don fray García Guerra, arzobispo de México, a cuyo cargo estuvo el gobierno de Nueva España, obra que incluye una “Oración fúnebre” en memoria del prelado. Los últimos datos de su vida lo sitúan en la localidad mexicana de Chalco. Se desconoce la fecha exacta de su muerte.

La vida de Guzmán de Alfarache, atalaya de la vida humana

180px-Grabado_Guzmán_AlfaracheMateo Alemán es fundamentalmente conocido por su novela picaresca Guzmán de Alfarache. La publicación de esta obra no estuvo exenta de problemas. Se publicó en dos partes: la primera en 1599 en Madrid. Esta primera parte obtuvo un gran éxito tanto en España como en el resto de Europa. Por lo visto, los pícaros no vivían solo en las novelas y Mateo Alemán hubo de sufrir, igual que Cervantes, que otro autor le “pisara” la publicación de la segunda parte de su obra. En efecto, en 1601, apareció en Valencia una segunda parte apócrifa del Guzmán de Alfarache, escrita por Mateo Luxán de Sayavedra (seudónimo del abogado valenciano Juan Martí). Alemán, enfadado, decidió publicar la auténtica segunda parte, que apareció en Lisboa en 1604. En esta segunda parte incluyó a Mateo Luxán como personaje y lo “mató”: una venganza incruenta, pero venganza al fin. También esta segunda parte tuvo un gran éxito y fue traducida al italiano, al alemán, al francés, al inglés e incluso al latín.

El sorprendente éxito del Guzmán no es inexplicable ni carece de fundamentos sociales, económicos y literarios que lo justifiquen. Alemán, cuya biografía guarda ciertas afinidades con las de su personaje, plantea en su novela los esfuerzos individualistas de integración en una sociedad cuya rigidez impide la movilidad social. Seguidor de la teoría horaciana del “delectare et prodesse” (divertir y enseñar), Alemán despliega en su novela una admirable herencia socrática de autoconocimiento y de aceptación de la vida real que tuvo por buena consecuencia la imposición de un personaje novelesco, el pícaro, que desafiaba el hábito de poblar las novelas con caballeros esforzados y con pastores melancólicos.

Casi cincuenta años antes había dado ese primer paso el creador del Lazarillo de Tormes, que, consciente del atrevimiento, invocaba en el prólogo la autoridad de Plinio para avisar de que no hay libro, por malo que sea, que no tenga alguna cosa buena. También Mateo Alemán alegó esa misma sentencia en su presentación. Es la palabra confiada del discípulo que recurre a la voz del maestro para amparar la presentación de su libro.

La edición de las dos partes del Guzmán, hecha en Milán en 1603, apela en la dedicatoria a la humanidad del lector a la hora de juzgar un libro que ilustra la irregularidad moral de un protagonista literario todavía poco asentado en la experiencia de los lectores hacia 1603.  Recurrir  a la natural humanidad –no es otra la condición requerida en el lector– de cuantos tomen en sus manos este libro lleno de “todo género de vida”, viene a ser así una traslación de la generosidad con que Plinio juzgó todos los libros, una compensación de la desconfianza en las letras mediante la bonhomía natural del lector capaz de asumirlas todas, por irregulares que parezcan sus cuentos. No hay lector tan malo, podría decirse, que no sepa apreciar algo bueno en lo que lee, ni hombre tan poco pecador que no se reconozca en estas letras y aprenda de ellas. Con estos avales de benevolencia y con la precaución fundamental de que el pícaro sea hombre redimido al final de la novela, la fortuna del Guzmán había de ser grande desde su mismo nacimiento.

El argumento de la obra

1024px-diego_velc3a1zquez_041Guzmán de Alfarache presenta forma autobiográfica, y en el relato se seleccionan aquellos episodios que determinan la evolución del protagonista.

El argumento es el siguiente: Guzmán, fruto de un adulterio, queda huérfano y pobre. Solo, desconfiado, criado de muchos amos y burlado, aprende a robar y a engañar. Después realiza un recorrido por Italia, donde vive penurias y fluctúa entre la regeneración y la vida picaresca. De vuelta a Madrid, intenta medrar por medio del matrimonio e inicia un proceso de mejora dedicado al estudio, pero vuelve a caer en el delito. El protagonista se debate así entre su afán de medro, su escasa resistencia a la adversidad, el engaño, los intentos de mejora y la conciencia de sus pecados.

La novedad literaria del Guzmán de Alfarache

Mateo Alemán concibió un nuevo modo de narrar las cosas.  Cuando él publicó el Guzmán de Alfarache, seis años antes de que Cervantes publicara su Quijote, la novela moderna estaba aún por inventar, pero la novela de Alemán no fue una ocurrencia ni un hallazgo fortuito, sino el fruto de un muy medido ejercicio intelectual e ideológico. Alemán estudió a fondo y aprendió la lección de dos libros decisivos para la literatura castellana, la Tragicomedia de Calisto y Melibea y el Lazarillo de Tormes, que habían puesto patas arriba el mundo de la ficción, trayendo a primer plano las acciones, dichos y pensamientos menos confesables de sus personajes.

guzman_de_alfaracheEn el Guzmán se presentan dos planos discursivos: por un lado, la narración de la vida de un pícaro y, por el otro, la constante intercalación de reflexiones morales por parte del narrador. Estos dos niveles obedecen a un propósito didáctico: contribuir al bien común, tanto con la doctrina como con el relato de la vida delictiva del protagonista, en la que se muestra la existencia del engaño y la maldad del hombre:

Todo anda revuelto, todo apriesa, todo enmarañado. No hallarás hombre con hombre; todos vivimos en asechanza los unos de los otros.

La novedad narrativa que supuso el Guzmán de Alfarache –y previamente había supuesto el Lazarillo— implicaban una nueva manera de contar que, acaso más en ningún otro aspecto, es evidente en la complejidad psicológica del nuevo héroe, en la constante ambigüedad de un personaje que es representación del pecado y de la inclinación casi fatídica al mal pero al mismo tiempo asequible al libre albedrío de arrepentirse y aceptar su pasado.

La otra gran novedad es el punto de vista narrativo: escribir en pasado sobre la propia experiencia trajo por primera vez a las imprentas de Europa la posibilidad de integrar con una sensación desconocida de verosimilitud la peripecia con la reflexión, las mudanzas de la fortuna con su glosa moral y autorizada porque la ejercía el propio narrador de los hechos.

Así, la combinación de los episodios y los discursos sometidos al propósito de probar el determinismo de los actos humanos, produjeron una estructura peculiar de confesión, peripecia y sermón, una arquitectura narrativa administrada con recursos retóricos destinados a ganarse la emoción del público y a deleitarlo.

El Guzmán, además del relato autobiográfico y de las digresiones del narrador, contiene también cuentos y novelas cortas, como la historia morisca de Ozmín y Daraja, cuya finalidad es el entretenimiento.  La novela picaresca no estuvo libre (ni quiso estarlo) de cuentos y facecias, de hipérboles y digresiones propias de la novela idealista anterior.

El estilo del Guzmán de Alfarache

guzmanMateo Alemán inicia un nuevo estilo donde ya no caben las viejas distinciones de Virgilio entre el estilo elevado para los temas serios y profundos y el estilo humilde para los temas de menos importancia. En su obra Alemán se adentra en territorios hasta entonces inexplorado. No está solo en su empeño, cuenta con un amplio caudal de lecturas: desde los memoriales y arbitrios políticos y sociales a las facecias, motes y agudezas; de los libros de cortesanía a los de burlas; desde dichos, refranes y romances a las novelle italianas; de las herencias lucianescas a los tratados morales y la emblemática; de las confesiones de los condenados a las de san Agustín; y, en fin, desde la sátira a la oratoria sagrada, que también formaba parte del entretenimiento y el espectáculo.

Mateo Alemán combina el estilo llano, las jergas y expresiones coloquiales con el lenguaje culto, la complejidad sintáctica y variados recursos expresivos. Baltasar Gracián comparó su escritura con el pan y sentenció en su Agudeza y arte de ingenio: «Es el estilo natural, como el pan, que nunca enfada: gústase más de él que del violento por lo verdadero y claro, ni repugna a la elocuencia, antes fluye con palabras castas y propias; por eso ha sido tan leído y celebrado Mateo Alemán, que a gusto de muchos y entendidos es el mejor y más clásico español».

Interpretación de la obra

Guzmán de Alfarache, novela profundamente pesimista, ejemplifica las creencias religiosas del autor. El hombre cuenta con el libre albedrío y, pese  a la existencia del mal, puede conseguir la salvación por medio de la gracia divina. La finalidad didáctica abarca también diversos aspectos de la vida del ser humano —éticos, sociales, culturales, económicos—, y por ello se insiste en temas relevantes de la época como la honra y la importancia del dinero.

LEER EL GUZMÁN DE ALFARACHE

Como siempre, podéis acceder al ejemplar de la novela que tenemos en la Biblioteca del Centro o, si lo preferís, leerlo en la edición digital de la Wikipedia, pinchando aquí.

PARA LOS QUE QUIERAN SABER MÁS…

Antonio Rey Hazas nos habla en este vídeo de las diferencias entre El Quijote y el Guzmán de Alfarache. Muy interesante:

[Fuentes: BLECUA, José Manuel [et al.] (2008), Lengua castellana y Literatura 1º, Madrid: Editorial SM; FERNÁNDEZ  SANTOS, Alonso [et al.] (1992), Literatura 2º, Barcelona: Magisterio Casals; ARROYO CANTÓN, Carlos [et al.] (2006), Lengua castellana y Literatura 1º de Bachillerato, Madrid: Oxford; GARCÍA MADRAZO, Pilar [et al.], (2008) Lengua castellana y literatura 1º de Bachillerato, Zaragoza: Edelvives. Proyecto Zoom;  MELÉNDEZ, Isabel [et al.], (1996) Lengua y literatura castellana 4º ESO, Madrid: ESLA; PASCUAL, José A. [et al.](2008) Lengua y literatura 1º Bachillerato, Madrid: Santillana; ESCRIBANO, Elena [et al.](2008), Lengua castellana y Literatura 1º Bachillerato, VALENCIA: ECIR; MARTÍ, S. [et al.] (2002), Lengua castellana y Literatura 1º Bachillerato, Barcelona: Teide; MARTÍ, S. [et al.] (2015) Lengua castellana y Literatura 1º Bachillerato, Barcelona: Teide; MATEOS DONAIRE, E. [et al.] (2015), Lengua castellana y literatura 1º Bachillerato, Madrid: McGrawHill; RIQUELME, J. [et al.] (2015), Lengua castellana y literatura 1º Bachillerato, Valencia: Micomicona; GARCÍA GUTIÉRREZ, M. [et al.] (2015), Lengua castellana y Literatura 1º Bachillerato. Serie Comenta, Madrid: Santillana; GUTIÉRREZ, S. [et al.] (2015) Lengua castellana y Literatura 1º Bachillerato, Madrid: Anaya.]
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La prosa del Barroco

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Durante el siglo XVII los ideales del Renacimiento se modificaron produciendo fuertes tensiones sociales. Francia tomó el relevo a España como potencia mundial, las doctrinas religiosas establecidas por el Concilo de Trento (entre 1545 y 1563) agudizaron la oposición entre católicos y protestantes y los núcleos urbanos aumentaron su población con gentes que venían huyendo de la miseria. La literatura del Barroco no fue ajena a estos cambios.

el-tac3b1edor-de-laud1La prosa del siglo XVII abarca un amplio panorama de actores y géneros, en el que Cervantes (al que ya hemos estudiado) y Quevedo se erigen como los máximos creadores. La novela idealista del siglo anterior (pastoril, caballeresca, bizantina y morisca) pierde terreno en favor de los modelos de narración más realistas, representados por las novelas de Cervantes y la picaresca de Mateo Alemán y Quevedo.  La gran novedad del siglo va a ser la novela alegórica, donde destaca Gracián.

El Barroco aportó a la literatura española el florecimiento de los escritos satíricos y político-morales, que fueron consecuencia del pesimismo y el desengaño, y que reaccionaron frente al sentimiento de decadencia. Ahora bien, aun tratándose de textos predominantemente reflexivos y severos, los escritores adoptaron la postura común de tomar el lenguaje y la escritura como campo de indagación verbal y de juego ingeniosos.

Se pueden distinguir, no obstante, dos grandes apartados en la prosa barroca:

PROSA NARRATIVA

  • Novela picaresca: la delimitación y consagración de la novela picaresca se logra con el Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán, cuya dos partes se publicaron en 1599 y 1604. El género continuó  y afianzó la estructura novelesca de El Lazarillo. El Buscón de Quevedo destacó en el género.
  • Novela satírico-costumbrista: la sátira de costumbres de la época está representada por El diablo cojuelo (1641), del conocido dramaturgo Luis Vélez de Guevara. En esta excelente narración, el estudiante Cleofás libera del infierno al diablo encerrándolo en una botella y el diablo, en agradecimiento, le permite contemplar la vida social de Madrid destapando los tejados de las casas.
  • Novela filosófico-alegórica: en ella destaca especialmente Baltasar Gracián con su novela El Criticón. Esta novela filosófica culminó el proceso de desnovelización, iniciado por el Guzmán de Alfarache con sus digresiones morales y continuado por El Buscón con su tratamiento caricaturesco.
  • Novela cortesana: se basa en los modelos de la novella italiana, en la que ya se había inspirado Cervantes al escribir sus Novelas ejemplares. Sus rasgos son la extensión breve, los argumentos con tendencia al enredo y las intrigas, y la intención didáctica. Destacan las novelas de María de Zayas.

PROSA SATÍRICA Y DOCTRINAL

  • Prosa satírica: la sátira, cuyo origen se encuentra en la literatura latina, estuvo presente en el Renacimiento con la obra anónima El Crotalón. En el siglo XVII dejó de ser una dolorosa mirada a la sociedad para convertirse en una punzada despiadada y cruel. Con una falta total de simpatía hacia lo criticado, la prosa satírica arremetió con igual fuerza contra los vicios repelentes y contra defectos insignificantes. En este campo, el maestro indiscutible fue Quevedo.
  • Prosa moral y didáctica: la prosa moral, que en el Renacimiento había exhibido una armónica sencillez y una exquisita naturalidad, brilla en el Barroco por su complejidad y dificultad, de acuerdo con la idea conceptista del arte literario. Por otra parte, esta prosa responde con pesimismo y desengaño radicales a la realidad, mostrándola como ilusión, engaño, nada. Destacan Gracián y Quevedo.
  • Prosa política: en las obras de carácter político, tratados que se refieren a aspectos de comportamiento público, administrativo o de gobierno, vuelven a destacar Quevedo y Gracián.
  • Prosa filológica: el triunfo del humanismo en el siglo XVI se caracterizó por la importancia de la palabra como eje fundamental del pensamiento. Esta importancia se refleja en la nueva consideración de las lenguas vulgares tan importantes como el latín, consideración que supone su estudio en todos sus aspectos. Aparecen obras dedicadas al estudio de la lengua española. Una parte de estos libros están centrados en la enseñanza del español a extranjeros: en este terreno son notables los diálogos bilingües para adquirir los recursos de la conversación. En otros casos se trata de obras literarias anotadas (La Celestina, Amadís de Gaula, Diana o la creación cervantina) o de libros básicos para el conocimiento del idioma en la época clásica como el Diálogo de la lengua, de Juan de Valdés. Algunas obras de la época, como los trabajos de Sebastián de Covarrubias y de Bernardo de Aldrete, siguen manteniendo su interés hasta el día de hoy. Algunos autores como Quevedo, Gracián y Saavedra Fajardo escribieron  obras y tratados de crítica literaria.

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Comentario de un texto del teatro barroco: La vida es sueño de Calderón de la Barca

la-vida-es-sueño

He aquí un comentario ya realizado, con las preguntas que suelo poner en el examen. Os recuerdo que esto es un modelo y que sólo pretende mostraros las pautas de posibles respuestas. Es el famoso monólogo de Segismundo en La vida es sueño. (Recordad, por otra parte, que podéis oírlo en este mismo blog, en el post de Calderón)

 
¡Ay, mísero de mí! ¡Y, ay, infelice!
 
 
 
Apurar1, cielos, pretendo
ya que me tratáis así,
qué delito cometí
contra vosotros naciendo;
aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido.
Bastante causa ha tenido
vuestra2justicia y rigor;
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.
 
 
 
Sólo quisiera saber,
para apurar3 mis desvelos
(dejando a una parte, cielos,
el delito de nacer),
qué más os pude ofender,
para castigarme más.
¿No nacieron los demás?
Pues si los demás nacieron
¿qué privilegios tuvieron
que yo no gocé jamás?
 
 
 
Nace el ave, y con las galas
que le dan belleza suma,
apenas es flor de pluma,
o ramillete con alas,
cuando las etéreas salas4
corta con velocidad,
negándose a la piedad
del nido que deja en calma:
¿y teniendo yo más alma,
tengo menos libertad?
Nace el bruto, y con la piel
que dibujan manchas bellas,
apenas signo es de estrellas,
gracias al docto pincel,
cuando, atrevido y cruel,
la humana necesidad
le enseña a tener crueldad,
monstruo de su laberinto5:
¿y yo con menos distinto6
tengo menos libertad?
 
 
 
 
 
 
 
 
Nace el pez, que no respira,
aborto de ovas y lamas7,
y apenas bajel8 de escamas
sobre las ondas se mira,
cuando a todas partes gira,
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío9:
¿y yo con más albedrío
tengo menos libertad?
 
 
 
Nace el arroyo, culebra
que entre flores se desata,
y apenas, sierpe10 de plata,
entre las flores se quiebra,
cuando músico celebra
de las flores la piedad
que le dan la majestad,
el campo abierto a su ida:
¿y teniendo yo más vida
tengo menos libertad?
 
 
 
En llegando a esta pasión11,
un volcán, un Etna hecho,
quisiera sacar del pecho
pedazos del corazón.
¿Qué ley, justicia o razón
negar a los hombres sabe
privilegio tan süave,
excepción12 tan principal
que Dios le ha dado a un cristal,
a un pez, a un bruto y a un ave?
 
1. Averiguar, descubrir. 2. Se refiere a la justicia de los cielos. 3. Aquí apurar en el sentido de acabar, concluir. 4. El espacio del aire, el firmamento, que se creía en la antigüedad lleno de éter, de ahí lo de etéreas. 5. Alusión mitológica al Minotauro, animal mítico, medio hombre y medio toro, encerrado por el rey Minos en el laberinto de Creta. 6. Instinto. 7. Huevas y algas. 8. Barco de escamas. 9. El lugar más profundo del mar. 10. Serpiente 11. Cuando me apasiono de esta manera… 12. Privilegio, derecho.

a) Mide una estrofa del poema y señala sus características métricas y lo que sepas de ella.

El texto está compuesto por siete décimas. La décima es una estrofa compuesta por diez versos de arte menor, octosílabos, con rima consonante y con el esquema (a, b, b, a, a, c, c, d, d, c). La décima se llama también espinela porque Vicente Espinel, un poeta de fines del siglo XVI, fijó la estructura de la rima. La décima es una estrofa que en el teatro barroco se consideraba apropiada para lamentaciones y sentimientos íntimos. Con ella Calderón sigue las directrices del “arte nuevo “ de Lope que recomendaba: “las décimas son buenas para quejas”

b) Explica el contenido del poema, determina su estructura y menciona su tema.

Este fragmento es un monólogo (o soliloquio) perteneciente a La vida es sueño, una comedia filosófica de Pedro Calderón de la Barca. El tema general del poema es la falta de libertad.

En cuanto al contenido, el personaje protagonista, Segismundo, se lamenta a lo largo del monólogo de su falta de libertad frente a los diferentes elementos de la naturaleza que observa desde la torre en que vive encerrado desde que nació.

Por lo que respecta a la estructura, el fragmento se inicia con un verso inicial (“¡Ay, mísero de mí! ¡Y, ay, infelice!”), que aparece como desahogo de la tensión emocional. A partir de ahí se pueden establecer tres partes:

a) El personaje expresa sus sentimientos y busca la causa de su desdicha en las dos primeras décimas. Desde el verso “Apurar, cielos, pretendo” hasta “que yo no gocé jamás” (vv.1-21)

b) El personaje aporta cuatro ejemplos de la libertad exterior. (vv. 22 a 61) En la tercera décima, habla de la libertad de que gozan las aves, en la cuarta, se refiere a los toros que observa libres por el campo; en la quinta, comenta la libertad en que viven los peces y, por último, en la sexta décima habla de los arroyos que corren libremente por los prados. Todas estas décimas concluyen con una pregunta retórica, en la que Segismundo se interroga acerca de la razón de que él, siendo humano, goce de menos libertad que los demás.

c) La última décima del fragmento (vv. 62-71) generaliza el problema y concluye que la libertad es un derecho del hombre.

c) Explica de qué recursos, temas y tópicos literarios se ha servido Calderón para desarrollar el tema del poema:

La protesta de Segismundo, encerrado en la torre, tiene forma de razonamiento. Parte de la afirmación básica “…el delito mayor/ del hombre es haber nacido” (vv.10-11) y presenta los ejemplos de libertad, de acuerdo con los cuatro elementos que, según la teoría clásica, componen la naturaleza: el aire, al que correspondería el ave; la tierra, representada por el bruto; el agua, que corresponde al pez y al arroyo; y, por último, el fuego, representado en el volcán. Tras comprobar la libertad en esos seres particulares, generaliza su petición de libertad: “¿Qué ley, justicia o razón/ negar a los hombres sabe/ privilegio tan süave…?”

Este razonamiento se acopla con las tres partes de la estructura que hemos señalado antes:

a) Las dos primeras décimas se inician con un hipérbaton que destaca la palabra inicial (“Apurar,…, pretendo”) y un apóstrofe con el que se invoca a un ser inanimado que puede englobar aquí la idea de Cielo y Creador: “Apurar, cielos, pretendo”. La sintaxis posterior es apropiada para un razonamiento, con abundantes conjunciones: “ya que me tratáis así…”, “aunque si nací ya entiendo…”, “pues el delito mayor…” y reafirma el argumento que quiere presentar: es un delito nacer; si yo nací, es lógico que se me castigue.

Esta idea del “delito de nacer”, referida en la ideología del Barroco al nacimiento del hombre en pecado original, es una obsesión para Segismundo. Por eso intensifica su protesta en la segunda décima: “qué más os pude ofender/ para castigarme más. /¿No nacieron los demás?/ pues si los demás nacieron…”, donde Calderón expresa la confusa situación del personaje, encerrado en una cárcel, frente a una naturaleza libre.

b) Las siguientes cuatro décimas desarrollan el tema de la libertad exterior, centrada en los cuatro componentes principios básicos del universo, según la teoría clásica: aire, tierra, agua y fuego, que se hacen cercanos al protagonista en ave, bruto, pez y arroyo, volcán y Etna, distribuidos en sucesivas estrofas.

La belleza de estos seres y objetos mediante los que se simboliza la libertad de la naturaleza se nos ofrece en una amplia sucesión de metáforas, típicas del culteranismo. Así, en la tercera décima, aparecen las metáforas “flor de pluma” y “ramillete con alas” cuyo elemento real es “ave” y “etéreas salas” cuyo referente real es “cielo, aire”. En la cuarta décima, el bruto aparece representado con la metáfora “signo de estrellas”, aludiendo a la constelación de Tauro. Por otra parte, se habla del “docto pincel” para referirse o bien a la Naturaleza o bien a Dios, que aparece como el artista que crea el universo. La identificación del “bruto” con un toro se logra por medio de la alusión mitológica al “monstruo del laberinto”, que remite necesariamente al Minotauro. La quinta décima, habla del pez con las metáforas “aborto de ovas y lamas”, y “bajel de escamas”; aparece también la alusión al “centro frío”, que se refiere metafóricamente al agua o bien, al corazón del pez. Por último, la sexta décima habla del arroyo con las metáforas “culebra que se desata” y “sierpe de plata”.

Por si fuera poco, esta condensación de imágenes sensoriales se ve reforzada con la simetría y el paralelismo sintáctico que dichas décimas ofrecen: “nace el ave… que le dan… cuando las…”/ “nace el bruto… que dibujan… cuando atrevido…”/ “nace el pez… que no respira… cuando a todas…”/ “nace el arroyo… que entre flores… cuando músico…”

Todas terminan en una pregunta retórica, con el último verso idéntico que refleja el tema: “¿y yo… / ¿y teniendo yo…/ tengo menos libertad.

Pero en estos versos no solo hay brillantez culterana. Aparecen también conceptos abstractos: “necesidad” (v.37), “crueldad” (v. 38), “inmensidad” (v.47), “capacidad” (v. 48), “piedad” (v. 57), “majestad” (v. 58), que insinúan la faceta conceptista de Calderón, a la vez que sirven al dramaturgo para unir la belleza concreta de estos seres con la grandiosidad de un universo más difícil de concretar. A estos sustantivos abstractos añade además el uso de parejas de vocablos, casi sinónimos: “atrevido y cruel”, “ovas y lamas”, “un volcán, un Etna…” con los que refuerza las ideas del personaje y expresa su lucha interior.

c) La última décima encierra una síntesis de los elementos anteriores. Si ave, bruto, pez y arroyo, aparecían diseminados en cuarenta versos, ahora forman un bloque (vv.70 y 71) y aparecen invertidos, a modo de conclusión de todo el razonamiento: “a un cristal,/ a un pez, a un bruto y a un ave”

Es la idea final, el último argumento para probar la generalización de la libertad, presentada en un perfecto paralelismo: “privilegio tan suave / excepción tan principal”. (vv. 68-70). Segismundo, reclama para los hombres el derecho a la libertad.

En conclusión, podemos afirmar que este fragmento de La vida es sueño es una muestra del teatro de Calderón. Centrado en el poema esencial del hombre (libertad y libre albedrío o capacidad de decidir el bien y el mal), ofrece caracteres de las dos tendencias de la época, culteranismo y conceptismo. En su conjunto, se percibe con claridad que nada es causal, sino fruto de una perfecta elaboración de las técnicas dramáticas y recursos barrocos.

 
[Fuente: Alonso Fernández Santos, Antonio López Martínez, Pedro Lumbreras García, Azucena Pérez Tolón, Literatura 2º, Editorial Magisterio Casals, 1992. ]
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Y los sueños, sueños son… Calderón de la Barca

Pedro Calderón de la Barca (1600-1681) da el segundo impulso a la revolución teatral del siglo XVII, incorporando a la escena los recursos básicos del estilo barroco: los juegos conceptistas, las metáforas gongorinas y su solemnidad sintáctica. Su técnica, que subordina todo a un motivo central, y una complicada escenografía siguen también los principios barrocos. Con ellos, consolidando las líneas fundamentales de Lope, acuña una nueva fórmula de producción teatral que gozó de enorme popularidad.

Si en Lope hemos encontrado una ingente obra dramática, de invención apresurada y espontánea naturalidad, Calderón presenta menos producción, más meditada y reflexiva, con una artificiosa expresividad formal. Lo que en Lope eran elementos populares es en Calderón aristocratismo y elementos morales. La finalidad estética y lúdica de Lope es en Calderón dramatización artística con propósito educativo.

Hombre de sólida formación intelectual, su concepción del mundo es matizadamente pesimista. Su visión desengañada de la vida tiene sus raíces en la Biblia, en la filosofía estoica de Séneca, en San Agustín, Santo Tomás de Aquino y la teología contrarreformista. Al igual que otros escritores del Barroco, Calderón concibe el mundo como una feria de vanidades y a los seres humanos como personajes de ficción de una obra de teatro. Sin embargo, para Calderón, la existencia humana, pese a su levedad, ni viene de la nada ni está abocada irremediablemente a ella tras la muerte. Dios la justifica y llena de dignidad y esperanza. Así, el sentido trascendente de la existencia libera al hombre de los dos sentimientos que más le angustian: el de la culpa por haber nacido —el de su origen— y el de la muerte. Además de los grandes problemas existenciales que plantea su teatro, algunos de los valores (como el honor) por los que se regía la sociedad española del siglo XVII tampoco escapan a la mirada crítica de este dramaturgo.

Calderón y el Siglo de Oro: Una página del Centro Virtual Cervantes. Podéis encontrar datos biográficos, un análisis de su producción dramática y un excelente trabajo en el que se relacionan diversos fragmentos de la obra de Calderón con pinturas de la época.

Para los que sois más visuales, la Biblioteca de Autores clásicos incluye un vídeo introductorio sobre la vida y la obra de nuestro autor.

Calderón vs. Lope: características del teatro calderoniano

Calderón parte de una tradición teatral riquísima. Su tarea consiste en desarrollar al máximo las posibilidades contenidas en la comedia de Lope de Vega, hasta conducirla a su plenitud. Con razón se ha dicho que el “arte” de Lope de Vega se hace “ciencia” con Calderón. Mientras que el lenguaje dramático de Lope resulta natural y espontáneo, el de Calderón es más elaborado y artístico, y su arquitectura teatral, más sólida. Por otra parte, frente al teatro de Lope, enraizado en el popularismo y las costumbres españolas, el de Calderón tiene una proyección mayor: es más aristocrático, pero, a la vez, más universal por los temas que trata.

El sentido del orden, la estilización y la intensificación son las notas más características del teatro de Calderón:

  • El orden se hace patente en la rigurosa claridad de la estructura de planteamiento, nudo y desenlace de los conflictos dramáticos, así como en la disposición piramidal y emparejamiento antitético de los personajes secundarios, subordinados al protagonista. Este afán de orden se evidencia también en aquellos personajes que, atormentados, pero reflexivos, luchan por sobreponerse al caos de su existencia y a los antagonismos y pasiones que interiormente los desgarran. Los monólogos, tan frecuentes e importantes en sus comedias, constituyen el cauce formal elegido por Calderón para expresar este íntimo anhelo.
  • La estilización viene dada por la simplificación de la trama y la reducción de personajes. Como consecuencia de esta, los personajes aparecen mucho más perfilados e individualizados que los característicos “tipos”, con una hondura psicológica y una complejidad antes desconocidas.
  • La intensificación se advierte en la densidad de los conflictos que atenazan a los protagonistas, abocados siempre a una situación límite y de difícil salida.

La suma de orden, estilización e intensificación dan como resultado un teatro en el que la introspección prevalece sobre la acción.

Temas y obras de Calderón

Calderón, dramaturgo menos fecundo que Lope de Vega, escribió ciento veinte obras de teatro entre comedias, autos sacramentales, entremeses, loas y jácaras. Sus representaciones exigían un gran despliegue escenográfico (tramoyas, decorados, luces y música), lo que llevó a la escena barroca a una gran complejidad. La Biblia, la mitología grecolatina, la historia, las leyendas y las costumbres son las principales fuentes a las que acude para tratar sus temas preferidos (filosóficos, religiosos, históricos, honor, amor, celos…). Las obras d eCalderón se han clasifica según la siguiente tipología:

Dramas de honor y celos

Amor y celos, siempre en torno al honor, mueven a los personajes. Entre hombre y mujer, el primero es dominante. Se funden en él fuerza e inteligencia, mientras que a la mujer solo le queda la sumisión y mantener su honra sin sospecha. La tiranía de la opinión pública (de la que depende la honra), indiferente a la verdad, exige de los personajes un precio tan alto como la vida: si existe sospecha de deshonra (por leve que sea), el hombre de la familia debe “lavar el honor” mediante la violencia directa o el aislamiento social (reclusión en un convento). Este es el “honor calderoniano”, del que todavía quedan dolorosas huellas.

Entre estas obras destacan El médico de su honra; A secreto agravio, secreta venganza y El pintor de su deshonra.

Podéis ver aquí un vídeo que presenta una adaptación modernizada de A secreto agravio, secreta venganza que se representó en el Festival de Almagro en el 2010:

Este otro vídeo os muestra otra adaptación de El médico de su honra representada en el Festival de Almagro en 2010:

Por último, podéis ver este trailer de El pintor de su deshonra representado en el Teatro Lope de Vega en Sevilla el año 2008:

Dramas de historia y leyendas españolas

Es especialmente relevante la obra El alcalde de Zalamea. En este drama histórico, en el que se escenifica un conflicto entre la sociedad civil y el estamento militar, Calderón trata el honor desde una perspectiva diferente. Pedro Crespo, villano y alcalde de la localidad extremeña, encarna el honor de un modo digno. Los rasgos del protagonista son el equilibrio, la madurez, el amor a los suyos, la plena conformidad con su puesto en el mundo. Para él, el honor es una virtud del alma ligada con la dignidad del hombre. La violación de su hija Isabel por el capitán don Álvaro de Ataide (alojado en su casa) exige la muerte de este como castigo, venganza que se cumple y que es sancionada por el rey al final de la obra. A la figura del militar indigno, Calderón opone la de otro militar justo y honesto, don Lope de Figueroa.

Si os ha gustado la historia, podéis ver la representación, realizada en 1954:

Dramas teológicos

Son representativos La devoción de la cruz; El príncipe constante y El mágico prodigioso. En los dos primeros se plantea el problema de la salvación eterna. El tercero presenta el modelo de caballero cristiano, movido por el honor y la fidelidad a la patria y a la religión.

Dramas filosóficos

El más representativo es La vida es sueño (1635). En este drama filosófico, una de sus obras maestras, de gran carga simbólica, se dan cita el ansia de libertad y la rebeldía violenta, el miedo al destino, la pasión y la venganza, la justicia y la sinrazón. La obra responde a la idea del desengaño barroco, es decir, la inconsistencia de la vida, la transitoriedad de lo terreno, la influencia de la educación en la conducta de las personas, la fuerza de la voluntad frente al destino. Calderón hace aflorar en su obra más trascendental las experiencias más radicales de la condición humana (la libertad, el amor, el poder, la injusticia, la educación); al tiempo que defiende en la escena la tesis contrarreformista católica del libre albedrío frente a la predestinación protestante, nos hace reflexionar sobre la fragilidad de la vida y la misteriosa oposición realidad/sueño y defiende una tesis ética: “que aun en sueños / no se pierde hacer el bien”.

Según Francisco Ruiz Ramón, cuatro son los ejes semánticos estructurales que configuran la acción de La vida es sueño:

  • El conflicto libertad/destino.
  • El metafórico de “la vida es sueño”.
  • El ético de “vencerse a sí mismo”.
  • El del poder político.

El programa de RTVE La mitad invisible dedicó uno de sus reportaje sobre La vida es sueño, una de las obras cumbre del teatro del Siglo de Oro español. Como hemos visto en clase, La vida es sueño, está ambientada en Polonia, en una época indeterminada. Allí el rey Basilio tiene encerrado en una torre a su hijo Segismundo, desde su nacimiento. El rey interpretó un horóscopo que le predecía que su hijo se alzaría contra él y que el propio Basilio acabaría postrado a los pies de Segismundo. Pese al temor, el rey decide llevar a cabo un experimento: ordena que su hijo sea dormido con una droga y trasladado desde su cautiverio al Palacio Real. Al despertar en palacio Segismundo tiene un comportamiento grosero y violento, lo que confirma la hipótesis de su padre, quien lo devuelve al encierro. Este hecho acaba siendo el final del reinado de Basilio, ya que el pueblo ha conocido la existencia del príncipe. Segismundo es liberado gracias a una sublevación, y éste acude a palacio donde su padre se abalanza a sus pies pidiendo clemencia. El príncipe acaba perdonando a Basilio. Lo que ha sucedido -afirman los especialistas- es que el horóscopo se ha cumplido (Basilio ha acabado a los pies de Segismundo), pero también ha sucedido lo impredecible: el perdón.

Esta trama encierra un denso debate teológico muy presente en la época de Calderón: predestinación frente a libre albedrío. La balanza se inclina por el libre albedrío, encarnado en el perdón de Segismundo. Podéis ver el programa aquí:

Captura

Si os apetece ver La vida es sueño, podéis hacerlo con esta representación que hizo Estudio 1 en los años 70. Está muy bien:

Una visión renovadora de la obra, firmada por Helena Pimenta, versionada por Juan Mayorga y con la actriz Blanca Portillo en el papel de Segismundo:

Si habéis oído hablar de los famosísimos monólogos de La vida es sueño y no os queréis “tragar” la obra entera, podéis ver y oír los monólogos abajo:

Comedias de costumbres

Forman el grupo más numeroso de la producción dramática de Calderón. Las más notables son las llamadas comedias de capa y espada. Todas estas comedias, muy variadas en su trama, tienen sin embargo una estructura idéntica: el amor es la pasión dominante y los personajes son un caballero noble, valiente, rendido a los pies de una dama a la que adora; la dama es soltera, huérfana de madre, sometida a la tutela de su padre, hermano o tutor; también aparecen un gracioso y la criada de la dama. Además, para que el enredo sea posible, existen otros personajes entre los cuales se entretejen equívocos y rivalidades. Obras que pertenecen a este grupo son La dama duende; Casa con dos puertas, mala es de guardar y Antes que todo es mi dama.

Podéis ver La dama duende con María Massip, Francisco Piquer, Pablo Sanz y Jaime Blanch, en esta adaptación realizada para Estudio 1, el añorado programa de teatro de RTVE:

La Compañía Perro Teatro de México ofreció esta versión de Casa con dos puertas, mala es de guardar en el Festival de Almagro:

¿Os apetece ver cómo se monta una obra de teatro? Aquí podéis ver el “making of” o ensayo previo de Antes que todo es mi dama, en el montaje del Teatro del Biombo. No se ve gran cosa de la obra, pero es interesante ver cómo va el teatro por dentro:

Los autos sacramentales

Calderón escribió alrededor de setenta autos sacramentales y llevó a la plenitud este género, aportándole una mayor densidad teológica, una construcción más exigente, un lenguaje alegórico de gran riqueza poética y una fastuosa escenografía. Sus autos sacramentales gozaron de una enorme popularidad. Además de La cena del rey Baltasar y La devoción de la misa destaca especialmente El gran teatro del mundo, su obra maestra, en la que Calderón representa la vida como un teatro en el que Dios reparte los papeles de la vida a una serie de personajes, que deberán representar una única función, sin ensayar, tras la cual deberán rendir cuentas.

RTVE a la carta nos permite ver la versión que realizó Estudio 1 de El gran teatro del mundo. Si pincháis en la imagen, estáis dentro:

Sin título

LEER A CALDERÓN

¿Animados a leer las obras de Calderón?. Don Pedro no escribió tanto como Lope (sí, ya sé que muchos de vosotros os alegráis mucho por ello), pero aún así el número de sus obras es considerable. Para los que quieran leer las obras completas, no tienen más que pinchar en el recuadro amarillo que, por cierto, es la genial publicidad de una librería mexicana.

OÍR A CALDERÓN

¿Queréis escuchar algunos fragmentos de las obras de Calderón? La Biblioteca de voces de la Biblioteca Virtual Cervantes os ofrece la posibilidad de escuchar fragmentos de La vida es sueño, El alcalde de Zalamea, No hay cosa como callar, Semíramis o la hija del aire, El gran teatro del mundo, El príncipe constante, La dama duende… Ya sabéis, a pinchar en el niño (con cuidado).

HABLAR CON CALDERÓN

¿Os imagináis poder hablar con Pedro Calderón de la Barca? ¿Qué le preguntaríais? Evangelina Rodríguez Cuadros, catedrática de Literatura de la Universidad de Valencia ha imaginado esta interesante entrevista con Calderón.

QUIERO SABER MÁS…

Calderón no sólo escribió teatro, aquí puedes leer una Selección de poemas de Calderón

También puedes acceder a su prosa: Selección de textos en prosa de Calderón

Calderón en Almagro: podemos ver en este vídeo distintas imágenes de las representaciones teatrales de la obra de Calderón en Almagro en el año 2000.

La dama duende es una comedia de Calderón. Su protagonista, Doña Ángela, intenta conquistar a Don Manuel, burlando la vigilancia que sobre ella ejercen sus dos hermanos varones. Para ello, trazará un ingenioso engaño que le permita comunicarse con Don Manuel de manera aparentemente misteriosa e inexplicable, de donde el título de la pieza. Aquí podéis ver un fragmento de la representación realizada por la compañía teatral La Bicicleta. A ver si os animáis a leerla.

ACTIVIDADES INTERACTIVAS SOBRE CALDERÓN DE LA BARCA

Unas excelentes actividades sobre Calderón de la Barca, elaboradas por la Junta de Extremadura.

El Proyecto Ciceros incluye algunas actividades sobre el teatro del Siglo de Oro

Una actividad de comprensión lectora sobre La vida es sueño de Pedro Calderón de la Barca.

SÓLO PARA HIPSTERS, GAFAPASTAS, SUPEREXPERTOS…

La página web de la Biblioteca de autores del Cervantes Virtual nos ofrece los siguientes enlaces:

La página de la Universidad de Québec es de gran interés para aquellos de vosotros cautivados por el teatro del Siglo de Oro. Junto al banco de textos donde se incluyen obras de Calderón, se aportan herramientas para el análisis de textos, resúmenes de artículos, puntos de interés sobre teatro del Siglo de Oro en la red y otros datos útiles.

El curso impartido por el Dr. Matthew D. Stroud de la Trinity University de Oxford en otoño de 1997 sobre la Comedia del Siglo de Oro incluye una breve biografía, una introducción a La vida es sueño y una edición de la obra con glosario y argumento de cada una de las escenas.

La página del profesor José Mª Ruano de la Haza, de la Universidad de Ottawa, incluye, entre otros muchos datos de interés, diversas ediciones de piezas de Calderón así como imágenes para su reconstrucción virtual del Corral del Príncipe.

[Imágenes: retrato de don Pedro Calderón de la Barca (es.wikipedia.org); http://www.gandhi.mx; laspegatinas.es. Fuentes: BLECUA, José Manuel [et al.] (2008), Lengua castellana y Literatura 1º, Madrid: Editorial SM; FERNÁNDEZ SANTOS, Alonso [et al.] (1992), Literatura 2º, Barcelona: Magisterio Casals; ARROYO CANTÓN, Carlos [et al.] (2006), Lengua castellana y Literatura 1º de Bachillerato, Madrid: Oxford; GARCÍA MADRAZO, Pilar [et al.], (2008) Lengua castellana y literatura 1º de Bachillerato, Zaragoza: Edelvives. Proyecto Zoom; MELÉNDEZ, Isabel [et al.], (1996) Lengua y literatura castellana 4º ESO, Madrid: ESLA; PASCUAL, José A. [et al.](2008) Lengua y literatura 1º Bachillerato, Madrid: Santillana; ESCRIBANO, Elena [et al.](2008), Lengua castellana y Literatura 1º Bachillerato, VALENCIA: ECIR; MARTÍ, S. [et al.] (2002), Lengua castellana y Literatura 1º Bachillerato, Barcelona: Teide.]
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