La novela filosófico-alegórica: Baltasar Gracián y El Criticón

gracianBaltasar Gracián (1601-1658), uno de los más geniales escritores de la época, es el representante indiscutible de este género. Publicó El Criticón, bajo el seudónimo de Lorenzo de García Morlanes,  en tres partes entre 1651 y 1657, a pesar de la hostilidad de sus superiores.

El Criticón es una novela filosófica que culminó el proceso de desnovelización, iniciado por el Guzmán de Alfarache con sus digresiones morales y continuado por El Buscón con su tratamiento caricaturesco.

220px-Criticon-3Los protagonistas son Critilo, un hombre maduro, racional y prudente, y Andrenio, un joven salvaje que vive en una isla, carente de formación y experiencia vital. Gracián relata cómo Andrenio, que vive en estado natural en la isla de Santa Elena, salva al náufrago Critilo de perecer ahogado. Después de enseñarle a hablar, Critilo descubre que Andrenio es su hijo. Juntos embarcan en una nave y emprenden un largo peregrinaje por distintos países, unos reales y otros fantásticos, hasta llegar a la isla de la inmortalidad.

Gracián utilizó la estructura de las novelas bizantinas para narrar el peregrinaje de sus dos protagonistas, Critilo y Andrenio (símbolos del hombre-juicio y el hombre-instinto), por tierras de España, Francia, Alemania e Italia, tomadas como lugares alegóricos que se correspondían con las cuatro edades de la vida: niñez, juventud, madurez y vejez. Los múltiples y variados episodios vividos por los protagonistas sirven a Gracián como ejemplo narrativo de su visión desolada y ascética del mundo. En la obra son perceptibles, entre otras, las influencias de Séneca, la literatura medieval, la picaresca, el Quijote y Góngora.

Sustituyó el tratamiento realista por el simbolismo y la reflexión filosófica sobre la existencia y la condición humanas bajo el prisma de la intención moral, la visión pesimista del mundo y el concepto de la vida como una lucha llena de trampas para el hombre.

Los recursos habituales del conceptismo y aún del culteranismo, están presentes en la prosa intelectual de Gracián, caracterizada en su rigor y densidad por la concisión de la frase, el léxico selecto y la abundancia de antítesis, juegos de palabras y elipsis.

En busca iban de los hombres, sin poder descubrir uno, cuando al cabo de rato y cansancio, toparon con medio, un medio hombre y medio fiera. Holgose tanto Critilo cuanto se inmutó Andrenio, preguntando:
—¿Qué monstruo es este tan extraño?
—No temas— respondió Critilo— que este es más hombre que los mismos, este es el sabio Quirón.¡Oh, qué bien nos viene y cuán a la ocasión!, pues él nos guiará en esta primera entrada del mundo y nos enseñará a vivir: que importa mucho a los principios.
Fue para él, saludándole, y correspondió el centauro con doblada humanidad, díjole cómo iban en busca de los hombres y que después d ehaber dado cien vueltas no habían podido hallar uno tan solo
—No me espanto—dijo él—, que no es este siglo de hombres; digo, aquellos famosos de otros tiempos. ¿Qué, pensabais hallar ahora un don Alonso el Magnánimo en Italia, un Gran Capitán en España, un Enrico Cuarto en Francia haciendo corona de su espada y de sus guarniciones lises? Ya no hay tales héroes en el mundo ni aun memoria dellos.[…] Pero decidem, ¿dónde los habéis buscado?
Y Critilo:
—¿Dónde los habemos de buscar, sino en la tierra? ¿No es esta su patria y su centro?
—¡Qué bueno es eso!—dijo el centauro—. ¡Mirá cómo los habíais de hallar! No los habéis de buscar ya en todo el mundo, que ya han mudado de hito: nunca está quieto el hombre, con nada se contenta.
—Pues menos los hallaremos en el cielo— dijo Andrenio.
—Menos, que no están ya ni en cielo ni en tierra.
—Pues ¿dónde los habemos de buscar?
—¿Dónde? En el aire.
—¿En el aire?
—Sí, que allí se han fabricado castillos en el aire, torres de viento, donde están muy encastillados, sin querer salir de su quiera

 

 

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Lo bueno, si breve… Gracián

Baltasar Gracián (es.wikipedia)

Baltasar Gracián es uno de los grandes creadores de la prosa del Barroco. Su obra es básicamente filosófica, didáctica y moral, por lo que lo relacionamos con el género ensayístico, que tendrá su máximo apogeo en el siglo XVIII. Aunque escribió una novela, El Criticón, siempre se ha considerado como un medio literario para exponer sus pensamientos filosóficos, su interpretación de la existencia. Esta actitud filosófica es común a otras obras y autores, pero llega a un grado extremo en Gracián.

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La creación de Baltasar Gracián, pensador tenaz de poderoso ingenio satírico, surge de la postura básica del desengaño: “el desengaño, para ir bien había de estar en la entrada misma del mundo, en el umbral de la vida.

Su obra es un intento de expresar su antropovisión: el hombre es un lobo para el hombre; la vida es lucha y no debe uno conformarse con ir trampeando, como el pícaro; hay que vencer con armas eficaces: prudencia, entendida como “industria”, astucia, cautela, reserva, simulación. Cada uno debe crear un arte de vivir: esconder parte de lo que se es y representar y parecer lo que no se es.

Gracián se caracterizó por el ingenio verbal, por la precisión y el rigor expresivos. La lengua se hace en Gracián estricta, fiel a su lema “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Persiguió la máxima concisión y alcanzó una lengua hermética, dirigida a una minoría culta.

En 1647 publica el Oráculo Manual y Arte de Prudencia. Se trata de un conjunto de trescientos pequeños textos, meditaciones en torno al comportamiento del ser humano.  Cada uno de ellos está formado por una frase sintética, a veces críptica, que es comentada a continuación. Los pensamientos tienen un carácter eminentemente práctico, se trata de enseñanzas para la vida.

Este “arte de prudencia” tiene gran vigencia en la actualidad, como lo demuestra el hecho de que una reciente versión al inglés, titulada The Art of Worldly Wisdom: A Pocket Oracle, llegó a vender más de cincuenta mil ejemplares en el ámbito anglosajón, presentado como un manual de autoayuda para ejecutivos.

Os incluyo un fragmento a continuación. Disfrutadlo:

117. Nunca hablar de sí. O se ha de alabar, que es desvanecimiento, o se ha de vituperar, que es poquedad, y siendo culpa de cordura en el que dice, es pena de los que oyen. Si esto se ha de evitar en la familiaridad, mucho más en puestos sublimes, donde se habla en común, y pasa ya por necedad cualquier apariencia della. El mismo inconveniente de cordura tiene el hablar de los presentes, por el peligro de dar en uno de dos escollos: de lisonja o de vituperio.
118. Cobrar fama de cortés: que basta a hacerle plausible. Es la cortesía la principal parte de la cultura, especie de hechizo , y así concilia la gracia de todos; así como la descortesía, el desprecio y el enfado universal. Si esta nace de soberbia, es aborrecible; si de grosería, despreciable. La cortesía siempre ha de ser más que menos, pero no igual, que degeneraría en injusticia. Tiénese por deuda entre enemigos, para que se vea su valor. Cuesta poco y vale mucho; todo honrador es honrado. La galantería y la honra tienen esta ventaja, que se quedan, aquella en quien la usa, esta en quien la hace.
119. No hacerse de mal querer. No se ha de provocar la aversión, que, aun sin quererlo, ella se adelanta. Muchos hay que aborrecen de balde, sin saber el cómo ni por qué. Previene la malevolencia a la obligación. Es más eficaz y pronta para el daño la irascible, que la concupiscible para el provecho. Afectan algunos ponerse mal con todos, por enfadoso o por enfadado genio. Y si una vez se apodera el odio, es como el mal concepto, dificultoso de borrar. A los hombres juiciosos los temen, a los maldicientes los aborrecen, a los presumidos asquean, a los fisgones abominan, a los singulares los dejan. Muestre, pues, estimar para ser estimado; y el que quiere hacer casa, hace caso.

La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes nos ofrece abundante material para aquellos que os sintáis interesados por la obra de Baltasar Gracián.

También podéis consultar la página de Elena Cantarino sobre Gracián.

Podéis echar un vistazo al estado de la cuestión de los estudios sobre Gracián en este estudio de la eminente Aurora Egido, profesora de la Universidad de Zaragoza, especialista en la literatura de los siglos de Oro y recientemente propuesta para ser miembro de la Real Academia de la Lengua.

La Institución Fernando el Católico ha digitalizado las obras de Gracián. Consúltalas aquí.

También podéis echarle un vistazo a la página de Emilio Blanco sobre el autor aragonés.

La Gran Enciclopedia Aragonesa ha dedicado varios artículos a Baltasar Gracián. Puedes consultarlos aquí.

La Universidad de Zaragoza os ofrece también diversos materiales en su página Gracián Virtual.

Para terminar un poema del escritor argentino Jorge Luis Borges, titulado Baltasar Gracián:

Laberintos, retruécanos, emblemas,
fue para este jesuita la poesía,
reducida por él a estratagemas.
No hubo música en su alma; sólo un vano
herbario de metáforas y argucias
y la veneración de las astucias
y el desdén de lo humano y sobrehumano.
No lo movió la antigua voz de Homero
ni esa, de plata y luna, de Virgilio;
no vio al fatal Edipo en el exilio
ni a Cristo que se muere en un madero.
A las claras estrellas orientales
que palidecen en la vasta aurora,
apodó con palabra pecadora
gallinas de los campos celestiales.
Tan ignorante del amor divino
como del otro que en las bocas arde,
lo sorprendió la Pálida una tarde
leyendo las estrofas del Marino.
Su destino ulterior no está en la historia;
librado a las mudanzas de la impura
tumba el polvo que ayer fue su figura,
el alma de Gracián entró en la gloria.
¿Qué habrá sentido al contemplar de frente
los Arquetipos y los Esplendores?
quizá lloró y se dijo: Vanamente
busqué alimento en sombras y en errores.
¿Qué sucedió cuando el inexorable
sol de Dios, La Verdad, mostró su fuego?
Quizá la luz de Dios lo dejó ciego
en mitad de la gloria interminable.
Sé de otra conclusión. Dado a sus temas
minúsculos, Gracián no vio la gloria
y sigue resolviendo en la memoria
laberintos, retruécanos y emblemas.
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La novela cortesana: María de Zayas

María de Zayas y Sotomayor (wikimujeres.com)

En estos tiempos luce y campea con felices lauros el ingenio de doña María de Zayas y Sotomayor, que con justo título ha merecido el título de Sibila de Madrid, adquirido por sus admirables versos, por su felice ingenio y gran prudencia, habiendo sacado de la estampa un libro de diez novelas que son diez asombros para los que escriben deste género, pues la meditada prosa, el artificio dellas y los versos que interpola, es todo tan admirable, que acobarda las más valientes plumas de nuestra España.
                                                        La Garduña de Sevilla, Alonso de Castillo Solórzano

María de Zayas y Sotomayor es una de las principales representantes de la evolución de la novela corta, dentro de la variedad de la novela cortesana, a la que aportó la originalidad del punto de vista femenino. En 1617 publicó sus Novelas amorosas y ejemplares, y en 1646, la Parte segunda del sarao y entretenimiento honesto, conocida también con el nombre de Desengaños. En estas dos obras se puede apreciar la influencia cervantina, así como ecos de la narrativa pastoril y bizantina, como el refinamiento de los escenarios y ciertas dosis de idealismo. Además es características de sus obras la introducción de fragmentos en verso.

En las Novelas amorosas y ejemplares  usa el recurso estructural de Boccaccio en el Decamerón: crear un pretexto narrativo que enlaza todas las historias y les sirve de marco general. Así, varios personajes se reúnen en casa de una dama enferma (Lisis) durante unas Navidades. En este marco se desarrolla una intriga amorosa, y de una serie de relatos narrados por los personajes del marco. Los temas principales de estas historias son el amor apasionado y firme, la deshonra y la venganza que esta desencadena, los celos y el sometimiento de la mujer y la violencia que se ejerce sobre ella, así como la búsqueda de independencia y libertad por parte de las mujeres.

También encontramos este recurso en Desengaños, que se plantea como una continuación de la serie anterior: Lisis, ya convaleciente y a punto de casarse, quiere celebrar unos pequeños festejos, que consistirán en la narración de las diez historias de este libro. Pero esta vez los relatos deberán tener tres requisitos: ser narrados por mujeres, estar basados en hechos reales y contener una enseñanza para que las damas aprendan a no dejarse engañar por los hombres.

Las novelas de Zayas se desarrollan a partir de intensos lances amorosos (raptos, adulterios, desafíos, separaciones, reencuentros…) y ofrecen todo un análisis de la pasión. Como piezas claves están el erotismo y la denuncia de la desigualdad entre los sexos. La autora rechaza la superioridad del hombre y denuncia la marginación y subordinación de la mujer, a quien se le vedaba la educación y la cultura. Cuestiona, además, el sistema patriarcal, que imponía el matrimonio como único destino de la mujer en general y como solución en caso de violación.

Biografía

Se sabe poco de su vida. Nació en Madrid en 1590. Era hija del capitán de infantería Fernando de Zayas y Sotomayor, que servía como caballero al conde de Lemos y a María de Barasa.  Vivió algún tiempo en Nápoles, pues su padre estaba al servicio del conde de Lemos cuando este fue nombrado virrey de Nápoles; también vivió en Zaragoza y se cree que pudo residir también en Sevilla o Granada. Participó activamente en la vida literaria, pues formaba parte de las principales academias del momento. No se poseen datos de ella desde 1639 e incluso es incierta la fecha de su muerte ya que hay dos partidas de defunción a nombre de María de Zayas, una de 1661 y otra de 1669.

María de Zayas, una mujer sin rostro es el nombre del capítulo que el programa de RTVE Mujeres en la historia dedicó a la escritora. Para verlo, haced clic en la imagen:

Un fragmento de La fuerza del amor

En este fragmento, Laura reflexiona sobre el abandono de su marido y sobre las diferencias sociales que existen entre hombres y mujeres:

¿Dónde se hallará un hombre verdadero?¿En cuál dura la voluntad de un día, y más si se ven queridos?, que parece que al paso que conocen el amor, crece su libertad y aborrecimiento. ¡Mal haya la mujer que en ellos cree, pues al cabo hallará el pago de su amor, como yo le hallo! ¿Quién es la necia que desea casarse, viendo tan lastimosos exemplos?, pues la que más piensa que acierta, más yerra. [… ]Mas,¡ay, que tengo amor, y en lo uno temo perderle, y en lo otro enojarle! ¿Por qué, vanos legisladores del mundo, atáis nuestras manos para las venganzas, imposibilitando nuestras fuerzas con vuestras falsas opiniones, pues nos negáis letras y armas? ¿El alma no es la misma que la de los hombres? Pues si ella es la que da valor al cuerpo, ¿quién obliga a los nuestros a tanta cobardía? Yo aseguro que si entendierais que también había en nosotras valor y fortaleza, no os burlarais como os burláis; y así, por tenernos sujetas desde que nacemos, vais enflaqueciendo nuestras fuerzas con los temores de la honra, y el entendimiento con el recato de la vergüenza, dándonos por espadas ruecas y por libros almohadillas.”

Un fragmento de La bella Octavia

Este texto pertenece a los Desengaños amorosos y en él la narradora es Lisarda, una de las compañeras de Lisis:

No ha muchos años que en la nobilísima y populosa ciudad de Milán había un caballero dotado de todas las partes, gracias y prerrogativas de que puede colmar naturaleza y fortuna, si bien mocedades y juegos disminuyó lo más de su hacienda. Era español, y que con un honrado cargo en la guerra había pasado a aquel país: casó allí con una dama igual a su calidad, aunque no rica, con que vino a ser su hacienda bastante no más de a pasar una modesta y descansada vida, ni sobrándoles ni faltándole para criar dos hijos que tuvo de su matrimonio.
Con algún regalo nació primero Octavia, llamándose así por su madre, y el segundo Juan, de quien no diré el apellido, que cuando los hombres, con sus travesuras, y las mujeres, con sus flaquezas, desdoran su linaje, es mejor encubrirle que manisfestarle.
Era Octavia, aunque mayor que su hermano seis años, de las hermosísimas mujeres de aquel reino […]. Llegando, pues, a la edad cuando más campea la belleza, se enamoró de ella, viéndola en un festín, un hijo de un senador, mozo, galán, entendido y rico, partes para que no tuviera Octavia mucha culpa en corresponderle. Mas era cuerda, y notó que ya no es dote la hermosura, y que Carlos, que este era sus nombre, era rico y no se había de casar con quien no lo fuese; con cuyos temores se defendió algún tiempo. Así lo hiciera siempre, que así no fuera causa de las desdichas que después sucedieron. Pues, como he dicho, vio Carlos a Octavia en un festín, regocijo causado en aquella tierra, y viéndola, se perdió, o lo dio a entender, que para mí lo peor que siento de los hombres es que publican más que sienten. No miró Octavia mal a Carlos; mas viéndole imposible […], detuvo el afecto del mirar para no llegar a sentir; porque, como no estaba de parecer de hacer lo que las comunes, no tuvo por acertado empeñarse en amar menos que a quien pudiese ser su esposo, y que ya que su desdicha la encaminase a rendirse, fuese obligando a serlo. ¡Oh, qué de engaños han padecido por esta parte las mujeres, y qué de desengañadas tienen los hombres, cuando ya no tienen remedio!
Muy cautivo se halló Carlos de la belleza de Octavia, mas no con el pensamiento que ella tenía, que era el matrimonio, porque en tal caso no pensaba Carlos salir de la voluntad de su padre, que entendía no había hasta entonces nacido mujer que igualase a su hijo; mas pareciole, como Octavia no estaba muy sobrada más de una honrada medianía que alcanzaban sus padres, que con joyas y dineros conquistaría este imposible de hermosura y, a no bastar, valerse de la fuerza o de algún engaño; que esto es, como dicen, por el atajo. Y así, empezó primero la conquista de este fuerte, después de haber minado con las balas de los suspiros y con la asistencia en su calle de noche y de día. Mas a esto Octavia, si no descuidada, a lo menos advertida de que con no verlo ni oírlo se había de defender, se negaba a todo, huyendo de la vista de Carlos, aumentando en él con estos desvíos o el amor o el deseo, que tal vez los hombres suelen volver en tema la voluntad.

Podéis oír este podcast de Continuum un programa de RNE que dedicaron a María de Zayas y a otras mujeres de la época:

https://www.ivoox.com/player_ej_1442066_4_1.html?c1=ff6600

El programa de RTVE, Cuentos y leyendas, adaptó el cuento de María de Zayas, Inocencia castigada. Pinchad en la imagen

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En el programa El jardín de Venus adaptó otro de los relatos de María de Zayas, titulado El prevenido engañado:

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¿Os animáis a leer algunas de sus obras?  Aquí podéis leer versiones digitales de algunas de los relatos incluidos en las Novelas ejemplares y amorosas. Haced clic sobre el título que más os llame la atención.

 
 
Aventurarse perdiendo
El castigo de la miseria
La fuerza del amor
El jardín engañoso
La inocencia castigada
La esclava de su amante
Estragos que causa el tiempo

Más información sobre la autora en la página web del profesor de la Universidad de Oklahoma Robert L. Lauer , podéis ver allí, además de datos sobre la vida de la autora y una bibliografía actualizada, las fotos del estreno mundial de la versión inglesa de obra de teatro de María de Zayas, La traición de la amistad, representada por los alumnos de la Universidad de Oklahoma.

La Biblioteca Cervantes Virtual nos ofrece unos fragmentos de esta obra de teatro. Pinchad en la imagen:

[Fuente: Carlos Arroyo Cantón, Perla Berlato Rodríguez, Mabel Mendoza Parra, Recursos Oxford Educación, Lengua castellana y Literatura 1º de Bachillerato, Madrid, Oxford, 2006; Wikipedia]
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La novela picaresca en el Barroco: El Buscón de Quevedo

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La joya literaria del género picaresco es una obra de Quevedo, Historia de la vida del Buscón, llamado don Pablos, ejemplo de vagabundos y espejo de tacaños, publicada en 1626. Cuando Quevedo escribió esta novela picaresca, siguió el modelo d eun género que ya se había consolidado a partir de las obras de la segunda mitad del XVI: el Lazarillo (1554) y Guzmán de Alfarache (1599-1604). El Buscón presenta, pues, los rasgos característicos de la novela picaresca: relato autobiográfico sobre las desventuras de un protagonista humilde al servicio de muchos amos; los diferentes episodios explican la situación final del protagonista, su estado deshonroso; pero ese estado, asimismo, aparece como fruto inevitable de una herencia no deseada que marca al protagonista y de unas situaciones sociales que se presentan satirizadas.

Argumento

La novela narra la vida del joven Pablos, hijo de una bruja y de un barbero ladrón. Su origen familiar lo hace víctima de las burlas de sus compañeros mientras sirve a un joven estudiante, don Diego, en la escuela del dómine Cabra, donde sufren un hambre atroz. Cuando pasan a la universidad de Alcalá, Pablos vuelve a ser objeto de crueles novatadas estudiantiles. Más tarde, ahorcan al padre del protagonista por sus delitos y la madre es encarcelada. Tras recibir una herencia, Pablos decide cambiar de nombre e intentar pasar por caballero en la corte, donde transcurren diversas aventuras, pero no consigue su objetivo por lo infame de sus orígenes y sus acciones. Su antiguo amo pone fin a sus engaños haciendo que le marquen la cara con una cuchillada que le cruza el rostro. Al final, decide irse a las Indias para enderezar su vida. La última frase del libro, sin embargo, indica que no los consiguió; es más, Pablos, al anunciar una segunda parte, dice: “Y fueme peor, pues nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y costumbres”.

Estructura y temática de El Buscón

Su estructuración es perfecta: Quevedo cede su voz al narrador Pablos, que selecciona episodios de su vida de forma cronológica y retrospectiva. Marca la secuenciación desde el nacimiento hasta la huida a Indias en tres libros, donde desarrolla la trayectoria mítica del pícaro.

La novela se divide externamente en dos partes: Libro primero (dividido en trece capítulos) y Libro segundo (dividido en diez capítulos).

En el primer libro, se narra el nacimiento de don Pablos, el pícaro, en Segovia, de padres deshonrosos. Tras ser confiado como criado a don Diego Coronel, entra en la casa del Dómine Cabra, que les hace sufrir hambre extrema. Enfermo, pasa la convalecencia en casa de don Alonso y viaja después a la universidad de Alcalá. A partir del capítulo V, asiste a don Diego en sus estudios en Alcalá, donde sufre crueles novatadas de los estudiantes y de sus criados. Inicia sus travesuras. Tras recibir de un tío suyo, verdugo, noticias de la muerte de su padre en la horca, abandona Alcalá. En el capítulo VIII vuelve a Segovia. Tras visitar a su tío y cobrar la herencia, abandona la ciudad. En los capítulos XII y XIII, viaja a Madrid y es informado de las curiosidades de la vida en la Corte por Toribio Rodríguez Vallejo.

La segunda parte se inicia con las correrías de don Pablos por la Corte. Tras varios sucesos, es metido en la cárcel junto a Toribio. Pablo sale gracias a un soborno. En el capítulo V y siguientes de esta segunda parte, Pablos se finge rico, cosa muy común en la época, con el ánimo de conseguir una esposa rica, pero es descubierto por Diego Coronel y tiene que renunciar  a la boda ya preparada. Del capítulo VIII al X se muestra la incapacidad, ya conocida, del pícaro de ascender en la escala social. Por el contrario, se hace mendigo y viaja a Toledo como representante, autor y actor de comedias. Viaja después a Sevilla y vive con unos jugadores hasta que matan a dos corchetes (funcionarios de justicia encargados de apresar a los delincuentes). Dado su fracaso en la península, piensa en probar fortuna marchándose a las Indias, a América.

Un estilo extremado

Su idioma es una auténtica genialidad barroca: utiliza la intensificación, la condensación, el juego de palabras, el chiste, creando parodia mediante procedimientos lingüísticamente normales. Esta profusión de recursos obedece a una necesidad expresiva: provocar efectos cómicos que, junto a la esperpéntica galería de personajes, son fruto del espíritu mordiente y burlón de Quevedo.

Leer El Buscón

Portada de El Buscón (es.wikipedia.com)

Aquellos de vosotros que queráis leer la obra, no tenéis más que acercaros por la biblioteca del instituto y pedirla. Os encantará. Si preferís leerla en formato digital, pinchad en la imagen y podréis leerla en una edición digital a partir del manuscrito Bueno.

Si os apetece consultar una edición facsímil, no tenéis más que pinchar aquí.

¿Qué Quevedo quieres? La Universidad de Santiago de Compostela tiene una interesante página web sobre el autor. Consúltala aquí.

Morfeo teatro nos ofrece una puesta en escena en la que se ilustra la célebre novela:

[Fuentes: BLECUA, José Manuel [et al.] (2008), Lengua castellana y Literatura 1º, Madrid: Editorial SM; FERNÁNDEZ  SANTOS, Alonso [et al.] (1992), Literatura 2º, Barcelona: Magisterio Casals; ARROYO CANTÓN, Carlos [et al.] (2006), Lengua castellana y Literatura 1º de Bachillerato, Madrid: Oxford; GARCÍA MADRAZO, Pilar [et al.], (2008) Lengua castellana y literatura 1º de Bachillerato, Zaragoza: Edelvives. Proyecto Zoom;  MELÉNDEZ, Isabel [et al.], (1996) Lengua y literatura castellana 4º ESO, Madrid: ESLA; PASCUAL, José A. [et al.](2008) Lengua y literatura 1º Bachillerato, Madrid: Santillana; ESCRIBANO, Elena [et al.](2008), Lengua castellana y Literatura 1º Bachillerato, VALENCIA: ECIR; MARTÍ, S. [et al.] (2002), Lengua castellana y Literatura 1º Bachillerato, Barcelona: Teide; MARTÍ, S. [et al.] (2015) Lengua castellana y Literatura 1º Bachillerato, Barcelona: Teide; MATEOS DONAIRE, E. [et al.] (2015), Lengua castellana y literatura 1º Bachillerato, Madrid: McGrawHill; RIQUELME, J. [et al.] (2015), Lengua castellana y literatura 1º Bachillerato, Valencia: Micomicona; GARCÍA GUTIÉRREZ, M. [et al.] (2015), Lengua castellana y Literatura 1º Bachillerato. Serie Comenta, Madrid: Santillana; GUTIÉRREZ, S. [et al.] (2015) Lengua castellana y Literatura 1º Bachillerato, Madrid: Anaya]
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La novela picaresca en el Barroco: Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán

Diego Velázquez - El almuerzo (Tres hombres a la mesa) 1617 Hermitage

De entre los géneros narrativos del Renacimiento, uno, el picaresco, se adaptaba perfectamente a los nuevos gustos, a la estética y a la ética barrocas. La sociedad entra en crisis, caen los valores tradicionales, cunden el desengaño y el pesimismo. No están los tiempos para ideales caballeros y delicados pastores. Es el momento para el triunfo del pícaro.

El gusto por la fealdad, por los ambientes marginales, por los contrastes, la exposición de la crueldad y la mentira, se dan en la novela picaresca. Por otro lado, el reforzamiento de los recursos retóricos, sobre todo conceptistas, con paradojas, antítesis, juegos de palabras, polisemias, metonimias, hipérboles y otros, permiten llevar al máximo extremo esteticista a estas novelas.

Partiendo del modelo creado por el Lazarillo de Tormes en el siglo anterior, se desarrolla ahora la novela picaresca, cuyos rasgos están ya claramente delimitados. Este género, en el siglo XVII, arranca con el éxito que obtiene el Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán. Desde este momento, surgen seguidores de la corriente, entre los que destacan Francisco López de Úbeda, con La pícara Justina; Vicente Espinel, con la Vida del escudero Marcos de Obregón; o el propio Quevedo, con La vida del Buscón llamado Pablos. Merece también citarse la Vida y hechos de Estebanillo González, en la que se incluye una descripción burlona de la Guerra de los Treinta Años, parodiando el espíritu heroico.

Mateo Alemán, un pícaro hombre de letras

Retrato de Mateo Alemán. Grabado en cobre de Pedro Perret aparecido en la edición príncipe del Guzmán de Alfarache, Madrid, Várez de Castro, 1599.

Retrato de Mateo Alemán. Grabado en cobre de Pedro Perret aparecido en la edición príncipe del Guzmán de Alfarache, Madrid, Várez de Castro, 1599.

Mateo Alemán nació en Sevilla en 1547, el mismo año que Cervantes. Su padre fue médico en la cárcel de Sevilla y, al parecer, tenía ascendencia conversa, cosa que Mateo Alemán intentó  ocultar de mil maneras. Fue bachiller, e inició los estudios de Medicina y de Leyes, aunque nunca llegó a concluirlos. Sabemos, sin embargo, que dedicó no poco esfuerzo a la caligrafía, practicando todo tipo de letras, cuando poca gente sabía leer y escribir.

Durante años trabajó como funcionario en la Real Hacienda. Sin embargo,  pasó la mayor parte de su vida acuciado por problemas económicos e incluso estuvo en la cárcel por deudas. Entre los escritores del momento, disfrutó de la amistad de Lope de Vega cuando este estuvo en Sevilla, y como Lope, tuvo varios hijos fuera del matrimonio, una unión a la que se sintió forzado por las deudas, y en la que no fue feliz.

También como Lope de Vega era un hombre muy preocupado por su vida religiosa, pero se sentía débil y pecador, cayendo y arrepintiéndose continuamente como el protagonista de su novela Guzmán de Alfarache.

En 1608 obtuvo licencia para pasar a México, ciudad donde llegó ya viejo y cansado, y entró a servir allí al arzobispo fray García Guerra. En 1609 publicó una Ortografía castellana, que defendía la tendencia fonetista frente a la etimologista. En 1613 escribió Sucsos de don fray García Guerra, arzobispo de México, a cuyo cargo estuvo el gobierno de Nueva España, obra que incluye una “Oración fúnebre” en memoria del prelado. Los últimos datos de su vida lo sitúan en la localidad mexicana de Chalco. Se desconoce la fecha exacta de su muerte.

La vida de Guzmán de Alfarache, atalaya de la vida humana

180px-Grabado_Guzmán_AlfaracheMateo Alemán es fundamentalmente conocido por su novela picaresca Guzmán de Alfarache. La publicación de esta obra no estuvo exenta de problemas. Se publicó en dos partes: la primera en 1599 en Madrid. Esta primera parte obtuvo un gran éxito tanto en España como en el resto de Europa. Por lo visto, los pícaros no vivían solo en las novelas y Mateo Alemán hubo de sufrir, igual que Cervantes, que otro autor le “pisara” la publicación de la segunda parte de su obra. En efecto, en 1601, apareció en Valencia una segunda parte apócrifa del Guzmán de Alfarache, escrita por Mateo Luxán de Sayavedra (seudónimo del abogado valenciano Juan Martí). Alemán, enfadado, decidió publicar la auténtica segunda parte, que apareció en Lisboa en 1604. En esta segunda parte incluyó a Mateo Luxán como personaje y lo “mató”: una venganza incruenta, pero venganza al fin. También esta segunda parte tuvo un gran éxito y fue traducida al italiano, al alemán, al francés, al inglés e incluso al latín.

El sorprendente éxito del Guzmán no es inexplicable ni carece de fundamentos sociales, económicos y literarios que lo justifiquen. Alemán, cuya biografía guarda ciertas afinidades con las de su personaje, plantea en su novela los esfuerzos individualistas de integración en una sociedad cuya rigidez impide la movilidad social. Seguidor de la teoría horaciana del “delectare et prodesse” (divertir y enseñar), Alemán despliega en su novela una admirable herencia socrática de autoconocimiento y de aceptación de la vida real que tuvo por buena consecuencia la imposición de un personaje novelesco, el pícaro, que desafiaba el hábito de poblar las novelas con caballeros esforzados y con pastores melancólicos.

Casi cincuenta años antes había dado ese primer paso el creador del Lazarillo de Tormes, que, consciente del atrevimiento, invocaba en el prólogo la autoridad de Plinio para avisar de que no hay libro, por malo que sea, que no tenga alguna cosa buena. También Mateo Alemán alegó esa misma sentencia en su presentación. Es la palabra confiada del discípulo que recurre a la voz del maestro para amparar la presentación de su libro.

La edición de las dos partes del Guzmán, hecha en Milán en 1603, apela en la dedicatoria a la humanidad del lector a la hora de juzgar un libro que ilustra la irregularidad moral de un protagonista literario todavía poco asentado en la experiencia de los lectores hacia 1603.  Recurrir  a la natural humanidad –no es otra la condición requerida en el lector– de cuantos tomen en sus manos este libro lleno de “todo género de vida”, viene a ser así una traslación de la generosidad con que Plinio juzgó todos los libros, una compensación de la desconfianza en las letras mediante la bonhomía natural del lector capaz de asumirlas todas, por irregulares que parezcan sus cuentos. No hay lector tan malo, podría decirse, que no sepa apreciar algo bueno en lo que lee, ni hombre tan poco pecador que no se reconozca en estas letras y aprenda de ellas. Con estos avales de benevolencia y con la precaución fundamental de que el pícaro sea hombre redimido al final de la novela, la fortuna del Guzmán había de ser grande desde su mismo nacimiento.

El argumento de la obra

1024px-diego_velc3a1zquez_041Guzmán de Alfarache presenta forma autobiográfica, y en el relato se seleccionan aquellos episodios que determinan la evolución del protagonista.

El argumento es el siguiente: Guzmán, fruto de un adulterio, queda huérfano y pobre. Solo, desconfiado, criado de muchos amos y burlado, aprende a robar y a engañar. Después realiza un recorrido por Italia, donde vive penurias y fluctúa entre la regeneración y la vida picaresca. De vuelta a Madrid, intenta medrar por medio del matrimonio e inicia un proceso de mejora dedicado al estudio, pero vuelve a caer en el delito. El protagonista se debate así entre su afán de medro, su escasa resistencia a la adversidad, el engaño, los intentos de mejora y la conciencia de sus pecados.

La novedad literaria del Guzmán de Alfarache

Mateo Alemán concibió un nuevo modo de narrar las cosas.  Cuando él publicó el Guzmán de Alfarache, seis años antes de que Cervantes publicara su Quijote, la novela moderna estaba aún por inventar, pero la novela de Alemán no fue una ocurrencia ni un hallazgo fortuito, sino el fruto de un muy medido ejercicio intelectual e ideológico. Alemán estudió a fondo y aprendió la lección de dos libros decisivos para la literatura castellana, la Tragicomedia de Calisto y Melibea y el Lazarillo de Tormes, que habían puesto patas arriba el mundo de la ficción, trayendo a primer plano las acciones, dichos y pensamientos menos confesables de sus personajes.

guzman_de_alfaracheEn el Guzmán se presentan dos planos discursivos: por un lado, la narración de la vida de un pícaro y, por el otro, la constante intercalación de reflexiones morales por parte del narrador. Estos dos niveles obedecen a un propósito didáctico: contribuir al bien común, tanto con la doctrina como con el relato de la vida delictiva del protagonista, en la que se muestra la existencia del engaño y la maldad del hombre:

Todo anda revuelto, todo apriesa, todo enmarañado. No hallarás hombre con hombre; todos vivimos en asechanza los unos de los otros.

La novedad narrativa que supuso el Guzmán de Alfarache –y previamente había supuesto el Lazarillo— implicaban una nueva manera de contar que, acaso más en ningún otro aspecto, es evidente en la complejidad psicológica del nuevo héroe, en la constante ambigüedad de un personaje que es representación del pecado y de la inclinación casi fatídica al mal pero al mismo tiempo asequible al libre albedrío de arrepentirse y aceptar su pasado.

La otra gran novedad es el punto de vista narrativo: escribir en pasado sobre la propia experiencia trajo por primera vez a las imprentas de Europa la posibilidad de integrar con una sensación desconocida de verosimilitud la peripecia con la reflexión, las mudanzas de la fortuna con su glosa moral y autorizada porque la ejercía el propio narrador de los hechos.

Así, la combinación de los episodios y los discursos sometidos al propósito de probar el determinismo de los actos humanos, produjeron una estructura peculiar de confesión, peripecia y sermón, una arquitectura narrativa administrada con recursos retóricos destinados a ganarse la emoción del público y a deleitarlo.

El Guzmán, además del relato autobiográfico y de las digresiones del narrador, contiene también cuentos y novelas cortas, como la historia morisca de Ozmín y Daraja, cuya finalidad es el entretenimiento.  La novela picaresca no estuvo libre (ni quiso estarlo) de cuentos y facecias, de hipérboles y digresiones propias de la novela idealista anterior.

El estilo del Guzmán de Alfarache

guzmanMateo Alemán inicia un nuevo estilo donde ya no caben las viejas distinciones de Virgilio entre el estilo elevado para los temas serios y profundos y el estilo humilde para los temas de menos importancia. En su obra Alemán se adentra en territorios hasta entonces inexplorado. No está solo en su empeño, cuenta con un amplio caudal de lecturas: desde los memoriales y arbitrios políticos y sociales a las facecias, motes y agudezas; de los libros de cortesanía a los de burlas; desde dichos, refranes y romances a las novelle italianas; de las herencias lucianescas a los tratados morales y la emblemática; de las confesiones de los condenados a las de san Agustín; y, en fin, desde la sátira a la oratoria sagrada, que también formaba parte del entretenimiento y el espectáculo.

Mateo Alemán combina el estilo llano, las jergas y expresiones coloquiales con el lenguaje culto, la complejidad sintáctica y variados recursos expresivos. Baltasar Gracián comparó su escritura con el pan y sentenció en su Agudeza y arte de ingenio: «Es el estilo natural, como el pan, que nunca enfada: gústase más de él que del violento por lo verdadero y claro, ni repugna a la elocuencia, antes fluye con palabras castas y propias; por eso ha sido tan leído y celebrado Mateo Alemán, que a gusto de muchos y entendidos es el mejor y más clásico español».

Interpretación de la obra

Guzmán de Alfarache, novela profundamente pesimista, ejemplifica las creencias religiosas del autor. El hombre cuenta con el libre albedrío y, pese  a la existencia del mal, puede conseguir la salvación por medio de la gracia divina. La finalidad didáctica abarca también diversos aspectos de la vida del ser humano —éticos, sociales, culturales, económicos—, y por ello se insiste en temas relevantes de la época como la honra y la importancia del dinero.

LEER EL GUZMÁN DE ALFARACHE

Como siempre, podéis acceder al ejemplar de la novela que tenemos en la Biblioteca del Centro o, si lo preferís, leerlo en la edición digital de la Wikipedia, pinchando aquí.

PARA LOS QUE QUIERAN SABER MÁS…

Antonio Rey Hazas nos habla en este vídeo de las diferencias entre El Quijote y el Guzmán de Alfarache. Muy interesante:

[Fuentes: BLECUA, José Manuel [et al.] (2008), Lengua castellana y Literatura 1º, Madrid: Editorial SM; FERNÁNDEZ  SANTOS, Alonso [et al.] (1992), Literatura 2º, Barcelona: Magisterio Casals; ARROYO CANTÓN, Carlos [et al.] (2006), Lengua castellana y Literatura 1º de Bachillerato, Madrid: Oxford; GARCÍA MADRAZO, Pilar [et al.], (2008) Lengua castellana y literatura 1º de Bachillerato, Zaragoza: Edelvives. Proyecto Zoom;  MELÉNDEZ, Isabel [et al.], (1996) Lengua y literatura castellana 4º ESO, Madrid: ESLA; PASCUAL, José A. [et al.](2008) Lengua y literatura 1º Bachillerato, Madrid: Santillana; ESCRIBANO, Elena [et al.](2008), Lengua castellana y Literatura 1º Bachillerato, VALENCIA: ECIR; MARTÍ, S. [et al.] (2002), Lengua castellana y Literatura 1º Bachillerato, Barcelona: Teide; MARTÍ, S. [et al.] (2015) Lengua castellana y Literatura 1º Bachillerato, Barcelona: Teide; MATEOS DONAIRE, E. [et al.] (2015), Lengua castellana y literatura 1º Bachillerato, Madrid: McGrawHill; RIQUELME, J. [et al.] (2015), Lengua castellana y literatura 1º Bachillerato, Valencia: Micomicona; GARCÍA GUTIÉRREZ, M. [et al.] (2015), Lengua castellana y Literatura 1º Bachillerato. Serie Comenta, Madrid: Santillana; GUTIÉRREZ, S. [et al.] (2015) Lengua castellana y Literatura 1º Bachillerato, Madrid: Anaya.]
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La prosa del Barroco

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Durante el siglo XVII los ideales del Renacimiento se modificaron produciendo fuertes tensiones sociales. Francia tomó el relevo a España como potencia mundial, las doctrinas religiosas establecidas por el Concilo de Trento (entre 1545 y 1563) agudizaron la oposición entre católicos y protestantes y los núcleos urbanos aumentaron su población con gentes que venían huyendo de la miseria. La literatura del Barroco no fue ajena a estos cambios.

el-tac3b1edor-de-laud1La prosa del siglo XVII abarca un amplio panorama de actores y géneros, en el que Cervantes (al que ya hemos estudiado) y Quevedo se erigen como los máximos creadores. La novela idealista del siglo anterior (pastoril, caballeresca, bizantina y morisca) pierde terreno en favor de los modelos de narración más realistas, representados por las novelas de Cervantes y la picaresca de Mateo Alemán y Quevedo.  La gran novedad del siglo va a ser la novela alegórica, donde destaca Gracián.

El Barroco aportó a la literatura española el florecimiento de los escritos satíricos y político-morales, que fueron consecuencia del pesimismo y el desengaño, y que reaccionaron frente al sentimiento de decadencia. Ahora bien, aun tratándose de textos predominantemente reflexivos y severos, los escritores adoptaron la postura común de tomar el lenguaje y la escritura como campo de indagación verbal y de juego ingeniosos.

Se pueden distinguir, no obstante, dos grandes apartados en la prosa barroca:

  • PROSA NARRATIVA
  • Novela picaresca: la delimitación y consagración de la novela picaresca se logra con el Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán, cuya dos partes se publicaron en 1599 y 1604. El género continuó  y afianzó la estructura novelesca de El Lazarillo. El Buscón de Quevedo destacó en el género.
  • Novela satírico-costumbrista: la sátira de costumbres de la época está representada por El diablo cojuelo (1641), del conocido dramaturgo Luis Vélez de Guevara. En esta excelente narración, el estudiante Cleofás libera del infierno al diablo encerrándolo en una botella y el diablo, en agradecimiento, le permite contemplar la vida social de Madrid destapando los tejados de las casas.
  • Novela filosófico-alegórica: en ella destaca especialmente Baltasar Gracián con su novela El Criticón. Esta novela filosófica culminó el proceso de desnovelización, iniciado por el Guzmán de Alfarache con sus digresiones morales y continuado por El Buscón con su tratamiento caricaturesco.
  • Novela cortesana: se basa en los modelos de la novella italiana, en la que ya se había inspirado Cervantes al escribir sus Novelas ejemplares. Sus rasgos son la extensión breve, los argumentos con tendencia al enredo y las intrigas, y la intención didáctica. Destacan las novelas de María de Zayas.
  • PROSA SATÍRICA Y DOCTRINAL
  • Prosa satírica: la sátira, cuyo origen se encuentra en la literatura latina, estuvo presente en el Renacimiento con la obra anónima El Crotalón. En el siglo XVII dejó de ser una dolorosa mirada a la sociedad para convertirse en una punzada despiadada y cruel. Con una falta total de simpatía hacia lo criticado, la prosa satírica arremetió con igual fuerza contra los vicios repelentes y contra defectos insignificantes. En este campo, el maestro indiscutible fue Quevedo.
  • Prosa moral y didáctica: la prosa moral, que en el Renacimiento había exhibido una armónica sencillez y una exquisita naturalidad, brilla en el Barroco por su complejidad y dificultad, de acuerdo con la idea conceptista del arte literario. Por otra parte, esta prosa responde con pesimismo y desengaño radicales a la realidad, mostrándola como ilusión, engaño, nada. Destacan Gracián y Quevedo.
  • Prosa política: en las obras de carácter político, tratados que se refieren a aspectos de comportamiento público, administrativo o de gobierno, vuelven a destacar Quevedo y Gracián.
  • Prosa filológica: el triunfo del humanismo en el siglo XVI se caracterizó por la importancia de la palabra como eje fundamental del pensamiento. Esta importancia se refleja en la nueva consideración de las lenguas vulgares tan importantes como el latín, consideración que supone su estudio en todos sus aspectos. Aparecen obras dedicadas al estudio de la lengua española. Una parte de estos libros están centrados en la enseñanza del español a extranjeros: en este terreno son notables los diálogos bilingües para adquirir los recursos de la conversación. En otros casos se trata de obras literarias anotadas (La Celestina, Amadís de Gaula, Diana o la creación cervantina) o de libros básicos para el conocimiento del idioma en la época clásica como el Diálogo de la lengua, de Juan de Valdés. Algunas obras de la época, como los trabajos de Sebastián de Covarrubias y de Bernardo de Aldrete, siguen manteniendo su interés hasta el día de hoy. Algunos autores como Quevedo, Gracián y Saavedra Fajardo escribieron  obras y tratados de crítica literaria.

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Organiza tu tiempo

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El otro día en clase estuvimos pactando las fechas de los exámenes y de la entrega de trabajos. Parece que el final de curso está muy lejano, pero está a la vuelta de la esquina y conviene organizarse para que todo salga bien.

Os he incluido la lista de fechas y exámenes, pero tenéis que tener en cuenta que todas pueden sufrir cambios y que conviene estar atentos. En todo caso, todos los posibles cambios se anunciarán con la suficiente antelación.

3º ESO A 

  • 13 de mayo, viernes: Control de lectura Un saco de canicas de Joseph Joffo.
  • 18 de mayo, miércoles: Examen Literatura barroca (Temas 7,8 y 9) + Sintaxis.
  • 8 de junio, miércoles: Examen Literatura siglo XVIII (T.10), Origen y evolución del castellano (T.10)+ Sintaxis.
  • 10 de junio, viernes: Control de lectura Retablo jovial de Alejandro Casona.
  • 15 de junio, miércoles: Recuperación Literatura.

3º ESO D

  • 13 de mayo, viernes: Control de lectura Un saco de canicas de Joseph Joffo.
  • 19 de mayo, jueves: Examen Literatura barroca (Temas 7,8 y 9) + Sintaxis.
  • 3 de junio, viernes: Examen Literatura siglo XVIII (T.10), Origen y evolución del castellano (T.10)+ Sintaxis.
  • 7 de junio, martes: Control de lectura Retablo jovial de Alejandro Casona.
  • 15 de junio, miércoles: Recuperación Literatura. 

ALUMNOS CON 2º ESO PENDIENTES

Los alumnos que no han aprobado el examen de recuperación de 2º de ESO tienen todavía otra oportunidad. Apuntad en vuestras agendas estas dos fechas:

  • 26 de abril: reunión con Carmen Delgado, jefa del Departamento de Lengua castellana y literatura.
  • 30 de mayo, lunes, a las 17.00: examen.

Recordad que no se puede aprobar la asignatura de 3º de ESO si no se ha aprobado primero la asignatura de 2º ESO.

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