Textos coherentes e incoherentes…

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Hemos visto que los textos para ser coherentes deben cumplir una serie de características. Veamos un vídeo de la intervención de Isabel Teruel en las Cortes de Aragón. ¿Podría decirse que es un texto coherente, cohesionado y adecuado? Mirad a ver qué os parece.

Imagino que después de verlo, todos habréis comprendido que no es un texto unitario  (no tiene un tema único), era incoherente (no tiene una estructura lógica) y, sobre todo, es inadecuado en el contexto en el que se producía y para los interlocutores a los que estaba dirigido.

Veamos otro ejemplo, en este vídeo podéis ver y escuchar a  Sheldon Cooper, el inefable protagonista de la serie de televisión The Big Bang Theory. Aquí, Sheldon explica a su amigo una complicada variante del juego “piedra, papel, tijera”. ¿Es coherente el texto del bueno de Sheldon?

Observamos que, pese a su dificultad, el texto de Sheldon era unitario (su tema era la variante del juego), era perfectamente coherente (si se presta atención, las instrucciones son difíciles, pero lógicas) y era adecuado al contexto (una reunión de amigos) y a su interlocutor (Raj), quien, como se ve al final, entiende perfectamente el juego.

Veamos ahora un vídeo que se ha hecho muy famoso: Dolores de Cospedal en una rueda de prensa intentando explicar el sueldo que el Partido Popular pagó a Luis Bárcenas:

Pues, no, este texto no era unitario (Cospedal pasaba de un tema a otro sin terminar ninguno), es incoherente (no hay relaciones lógicas entre las diversas partes del texto), aunque el lenguaje es correcto (pese a los titubeos y las frases inacabadas la señora Cospedal no comete ningún error) y adecuado al contexto (el registro era el adecuado para una rueda de prensa) no cumplía su finalidad: hacerse entender.

En el blog Prácticas de lengua he encontrado este vídeo de un niño de 11 años conduciendo (sí, habéis leído bien, conduciendo) un coche por su barrio mientras comenta la situación de su barrio. ¿Es coherente el discurso de este chiquillo?

Dejando de lado la cuestión de que un niño de tan corta edad esté conduciendo tranquilamente un coche por su barrio sin que a nadie le llame especialmente la atención, podemos observar que el discurso del chico intenta ser coherente, pero no lo consigue. Si nos fijamos en la coherencia global, el tema de su discurso es la situación del barrio en que vive y, en especial, el consumo de drogas, pero el chiquillo pasa de un tema a otro continuamente, sin utilizar conectores o marcadores del discurso que nos permitan seguirlo. No hay por tanto, coherencia lineal. En cuanto a la cohesión, el texto está mal construido, se producen repeticiones innecesarias, frases inacabadas, etc. Pone un poco los pelos de punta la candidez con la que el chiquillo habla de su futuro equiparando como opciones igualmente válidas las de ser borracho, drogadicto o trabajar como futbolista o abogado…

Veamos otro texto, se trata de un monólogo del humorista Leo Harlem sobre las ciudades españolas:

 ¿Qué opináis? ¿Es coherente el monólogo de Leo Harlem? Lo comentamos en clase.

Una cuestión un poquillo más difícil. ¿Puede considerarse un texto la canción de Gene Kelly, Cantando bajo la lluvia, que interpreta en la película del mismo título? Echadle un vistazo y opinad:

Pero lógicamente, no solo nos enfrentamos con textos orales, también hay textos escritos. Leed el texto que encontrarás aquí. ¿Cuál es el tema principal? ¿Cuántas ideas contiene? ¿En cuántos párrafos debería estar dividido el texto?

Una de las características de un texto es que debe ser coherente, es decir, que debe ser lógico, y para ello debe seguir un orden. Aquí encontrarás dos textos breves desordenados que puedes ordenar.

Lee los cinco textos que aparecen en esta página: cada uno de ellos contiene una oración incoherente, encuéntrala y clasifica cada uno de los textos como narrativo, descriptivo, dialogado, expositivo o argumentativo.

Ve a esta página web y encuentra encuentra la secuencia central que acompaña a cada texto. Por último, clasifícalos como narrativos, descriptivos, dialogados, expositivos o argumentativos.