La poesía trovadoresca de los siglos XIII y XIV

A partir del siglo XI se va a vivir un cambio en los valores del estamento nobiliario. Los nobles dejan de ser rudos guerreros para convertirse en ceremoniosos cortesanos: cada uno de ellos es la cumbre de una pequeña pirámide de vasallos. Los vasallos llaman al noble “mi señor” y a sí mismos “servidores”. Deben obediencia al noble y le rinden “homenaje”, pero aquel les debe protección. Esta especie de contrato entre señor y vasallo se formaliza en una ceremonia significativa en la que el siervo solicita, “de rodillas”, la protección sel señor y este se la concede dándole un “abrazo”. El vasallo agradece la concesión con un “beso”, que sella el pacto. Cada noble puede hacerse, a su vez, vasallo de otro más poderoso en una ceremonia similar, aunque más complicada y elegante.

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Charles D’Orléans recibe el homenaje de un vasallo

Este sistema feudal va a extender sus valores a otros ámbitos no solo sociales, sino también personales. Por ejemplo, las relaciones señor-vasallo, la ceremonia del abrazo y el beso, la traición o la lealtad se traspasan al tema literario del amor, configurando los tópicos de una poesía lírica que perduran durante toda la Baja Edad Media, el Renacimiento y se puede decir que hasta hoy. Es la poesía de los trovadores.

En los siglos XII y XIII aparece un importante conjunto de unos trescientos cincuenta autores y unas dos mil quinientas obras en lengua provenzal. La poesía de los trovadores es la primera poesía culta, de tema no religioso, en lengua no latina. Y en ella se refleja un sistema de valores que no había aparecido hasta entonces en la literatura.

Los creadores de esta poesía proceden del ámbito lingüístico del “oc”, la Occitania, es decir, el sur de Francia, donde la afirmación “sí” se decía “oc” frente al norte donde se decía “oil”.

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LOS TROVADORES PROVENZALES

Es muy destacable el hecho de que los trovadores proceden de todos los grupos sociales: los hay reyes, Guillermo de Aquitania, Ricardo Corazón de León o Alfonso II de Aragón; de la nobleza alta y rica; de la baja y pobre que, según parece, vivían de ser trovadores ambulantes. También había burgueses, peleteros, juglares que “ascendían” a trovadores. Y hasta un huérfano, Marcabrú, “que fue abandonado a la puerta de un hombre rico sin que se supiera quién lo hizo”, según cuenta un resumen de su vida. También hubo unas cuantas mujeres trovadoras, todas ellas nobles, como la Condesa de Día. Pero las damas son más recordadas como “mecenas” o inspiradoras de los trovadores de las grandes cortes: Leonor de Aquitania, María de Champaña, Ermengarda de Narbona.

La poesía de los trovadores trata dos temas también nuevos en la Edad Media: el amor carnal sin complejos (los poemas en este casó se llaman cançó) y la rivalidad envidiosa e insultante, con otros personajes (en este caso, se llama sirventès).

LA POESÍA AMOROSA: LA CANÇÓ

Lo más llamativo es cómo trasladan a la poesía amorosa las relaciones y ceremonias feudales que hemos puesto más arriba: el trovador se llama a sí mismo servidor de la dama que, a su vez, es llamada “señor” (midons, en provenzal, que viene del latín “meus dominus”). Por tanto, ella es superior al trovador y este le rinde “homenaje de fins amor” como vasall y se obliga a tenerle lealtad y a defenderla cuando sea preciso. Esta dependencia le convierte en el pres d’amor , el “cautivo de amor” que espera ser aceptado y recibir el abrazo y el beso, que ahora sí son sensuales y no sociales.

Hay que tener en cuenta, además, que la dama de los trovadores tiene que ser necesariamente una mujer noble casada. Las nobles solteras no tienen capacidad de acción: están bajo la tutela paterna y, generalmente, en un convento; las que no son nobles no merecen el “homenaje”. Así que el amante, drutz, no puede decir el nombre de ella, si no es escondido en un seudónimo, senhal, para evitar al envidioso, el enojó, y para que no se entere el marido, gilós, ni el que vigila a la amada, gardador, ni otros que le vayan con el cuento, los lausengiers. La misma dama recibe siempre la misma senhal de un trovador; pero puede pasar que haya otro que la llame con otro nombre, o que el autor tenga más de una midoms…

Este un complejo sistema, que forma el campo semántico del amor cortés, es casi un calco de los tópicos amorosos de la poesía árabe. Hay quien afirma que los trovadores los adaptaron a su sociedad.

Lo importante es que todas estas convenciones se convierten en normas poéticas obligatorias. Y no solo en los hechos centrales, sino también en las circunstancias del amor, que son variadas, aunque casi siempre se sitúa el encuentro en un “locus amoenus” (una descripción de paisaje ideal: un lugar con flores, fuentes, árboles, pájaros… y donde siempre es primavera.)

Otra fórmula, también bastante libre, es la pastorela (pastourelle en francés, pastorel.la en catalán). La pastorela desarrolla el encuentro entre un caballero y una pastora a la que requiere de amores. No se trata de una midoms, sino de una moza, toza, y el trato no es de servidor feudal sino de caballero galanteador.

Otros dos tipos de poema se distinguen por el rigor formal a que están sometidas y por estar relacionadas con el baile. Son la balada (de ball: baile) y la danza. Ambas tienen estribillo y estrofas: el primero inicia el poema, da paso a las estrofas y se repite al final de cada una de ellas; éstas tienen un número fijo de versos, con un número fijo de sílabas, y riman obligatoriamente con el estribillo. Son composiciones muy parecidas a las moaxajas y a los zéjeles.

No hay que olvidar tampoco que estos poemas tenían música que era frecuentemente compuesta por el mismo trovador.

OTROS TEMAS

Cuando no tratan de amor, los poemas se llaman sirventés. Estos poemas pueden tocar varios temas. El más frecuente y divulgado es el de la sátira contra otro noble o trovador al que frecuentemente se le insulta de forma muy grosera, aludiendo a su vida familia, a su familia, o lo que es peor, a su cobardía y deslealtad. Solía suceder que el insultado replicaba con un nuevo sirventés atacando a su vez al autor del primero.

También hay sirventés que trata de la mala conducta moral y política de los caballeros de un bando contrario, o de cómo deben ser las relaciones entre señor y vasallo, o de cómo hacer buena y mala poesía (sirventés d’ensenhamen de joglar).

Una de las máximas dificultades de estos poemas era que debían adaptarse a una forma de verso y música ya conocida, o a la del poema a la que se quería contestar. De esta manera el enfrentamiento entre autores era no solo político y de genio sino también poético y de ingenio.

Otro tipo de poema eran la tençó (disputa) entre dos poetas que competían literariamente defendiendo posturas opuestas a propósito de un tema cualquiera.

El plany (planto , llanto) lamenta la muerte de algún personaje noble.

LA DIFICULTAD FORMAL DE LOS POEMAS

Estos poemas son enormemente complicados en cuanto a la forma. No se permitía el menor fallo en el cómputo de sílabas de un verso, ni con el número de estrofas de un poema (especialmente en la dansa y en la balada). La rima era siempre consonante ( a la asonante la llamaban rima borda, rima borde) y se dividía en rima masculina (aguda) y femenina (llana).

Tantas complicaciones dieron pie a que aparecieran dos modos de componer, según las dificultades formales que se impusieran:

a) Trobar clus (cerrado), creada por poetas elitistas, que creían que había demasiada gente haciendo poesía y añadían trabas a la composición. Por ello creaban poemas difíciles de entender, retorcidos de conceptos, metáforas, alegorías y demás recursos literarios de pensamiento. Si, además, usaban palabras sonoras o sugerentes, y rimas especialmente trabajadas, se llama trobar ric.

b) Trobar pla (llano), compuesto por poetas que consideraban innecesaria tanta complicación.

Pronto, la influencia de una poesía tan prestigiada por su autores y prestigiosa por sus resultados extiende por toda Europa y sus conceptos, especialmente el del amor cortés y el de la servidumbre de amor. Sus formas poéticas y musicales se rastrearán en la lírica culta de los siglos siguientes.

ALGUNOS TROVADORES Y SUS POEMAS

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Jaufré Rudel es el más famoso trovador del deseo amoroso frustrado por la distancia entre los amantes. La leyenda dice que se enamoró de una dama sin haberla visto, solo por lo que contaron de ella.

 
 
 
 
 
 
 
Ampr de terra lonhdana Amor de tierra lejana
per vos totz lo cors mi dol; por vos me duele todo el cuerpo;
e non puesc trobar mezina y no puedo encontrar remedio
si non au vostre reclam si no oigo vuestra llamada
ab atraich d’amor doussana con reclamo de dulce amor
dinz vergier o sots cortina en un jardín o tras una cortina
ab dezirada companha. con la compañera deseada.
 
 
Ma voluntazt s’en vai lo cors, Mi voluntad me lleva hacia ella,
la nueit et dia esclarzitz la noche y el amanecer sufriendo
laintz per talant de son cors; por deseo de su cuerpo;
mas tart mi ve e tart mi ditz: pero viene despacio y despacio me dice:
“Amicx, fa s’elha, gilos brau “Amigo, dice, celosos y malvados
an comensat tal batestau han armado tal jaleo
que sera greus a departir, que será difícil resolverlo
tro qu’abdui en siam jauzen” y que ambos tengamos placer
 
 
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Bernat de Ventadorn es un claro ejemplo del amor-devoción a la dama, que le vuelve tímido, y desarrolla frecuentemente la idea del amor como prisión. Pero todo ello no es más que una estrategia en el asedio sexual.

 
 
 
 
Be la volgra sola trobar Bien quisiera encontrarla sola
que dormis, o’n fezes semblan, y que durmiera, o lo fingiese,
per qu’e’lh embles un doutz baizar, para robarle un dulce beso
pus no valh tan qu’eu lo’lh deman. porque no valgo tanto para pedírselo.
Per Deu, domna, pauc espechan d’amor Por Dios, señora, ¡que poco disfrutamos del amor!
vai s’en lo temps, e perdem lo melhor! ¡el tiempo pasa y nos perdemos lo mejor!
Parlar degram ab cubertz entresens, Deberíamos hablar con palabras de doble sentido
e, pus nons val arditz, y puesto que de nada nos sirve este atrevimiento,
valgues non gens! ¡ojalá nos valiera el ingenio!
 
 
En agradar et en voler En gozarse y quererse el uno al otro
es l’amors de dos fis amans está el amor de los verdaderos amantes.
Nulla res no i pot pro tener Nada puede salir bien
s’lh voluntatz no es egaus. si los dos no quieren lo mismo.
E cel es ben fols naturaus Y está loco de nacimiento
qui de so que vo la repren el que no hace lo que ella le pide
e’lh lauza so que no’lh es gen. o alaba lo que no le gusta.
 
 

No olvidemos, de todas formas, que la poesía trovadoresca solía estar acompañada de música. Podéis oír aquí otro poema de Bernat de Ventadorn:

https://www.youtube.com/watch?v=r6bknM6iwIo

Aquí tenéis a uno de los primeros trovadores, Marcabrú, con su poema Bel m’es quan li fruch madur:

Hemos hablado de que también hubo mujeres trovadoras, es el caso de Beatriz de Dia, de quien podéis escuchar la composición “Ab et ab joven m’apais”:

https://www.youtube.com/watch?v=Dt8dWGH7nf0

QUIERO SABER MÁS…

Si te interesa saber más sobre los trovadores provenzales (y lees catalán), puedes consultar la página de la Cátedra Màrius Torres, de la Universitat de Lleida.

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