La lírica castellana tradicional: los villancicos

Esta_imagen_puede_estar_protegida_por_derechos_de_autor

En Castilla se compusieron breves poemas, los villancicos, donde se perciben la influencia temática y formal de las jarchas. En los Cancioneros castellanos del siglo XV, junto a poemas de autores cultos, se recogen también muchas muestras de lírica de tipo tradicional que, por su belleza, merecieron figurar entre ellos.

Muchos de ellos siguen conservando la estructura formal de las moaxajas de dos formas:

  • Si es prácticamente igual, se llama zéjel.
  • Si tiene alguna variante en el estribillo o en la estrofa se llama villancico. Recordamos, por cierto, que el villancico no solo es una canción de Navidad, como actualmente, sino cualquier cantar “villano”, o sea, de gente del pueblo. A “villano” se le añadió el sufijo -ico para indicar que eran cantares “de poca importancia”.

Los temas de estos poemas son casi siempre el amor, conseguido o no, en todas sus variantes: ausencia, celos, soledad, deseo, rechazo, gozo, dolor… Aparece también el tema de la “malmaridada”, la joven que no quiere ser monja, la serrana, el alba y el insomnio.

En el contexto rural propio de la lírica popular no es extraño que se empleen los elementos de la naturaleza como símbolos del amor. Así por ejemplo, el mes de mayo, los almendros en flor… representan el renacimiento primaveral de la naturaleza y, por extensión, del amor.

cap_amor1

En estos poemas nos podemos hacer una idea de cómo y dónde se producían los encuentros amorosos de nuestros tatarabuelos: cualquier ocasión en que los hombres y las mujeres podían estar juntos se aprovechaba para el amor: las fuentes o el río (donde las mujeres iban a lavar o a buscar agua y tras ellas, los hombres), el vergel, la vega o la ribera del río, el bosque o el monte eran también, como diría el poeta, lugares propicios para el amor.

mujeresmusicosLos encuentros amorosos se realizaban frecuentemente de noche, con los límites de la medianoche y el alba. Las fechas más propicias se relacionaban con los ritos sociales, naturales o culturales: la primavera (abril y mayo), el día de San Juan (el solsticio de verano) o las celebraciones. Por eso hay canciones de romería, de primavera (mayas), de siega, de siembra…

Se suele decir que muestran sentimientos bastante ingenuos, pero sólo si los comparamos con las complicaciones amorosas de la poesía de los trovadores. En la poesía de tipo tradicional se lee un amor pasional, nada pacato, donde el cuerpo tiene una especial importancia. Se utilizan con frecuencia símbolos para representar el sexo: las rosas, el jardín o los cabellos sueltos simbolizan la virginidad que se pierde. Peinarse, bañarse o lavarse, mover el agua o coger una flor son acciones que aluden a la entrega amorosa. En ocasiones, la simbología de la caza sirve para referirse a los encuentros amorosos: el enamorado es el cazador y la enamorada es una garza o cierva que resulta cazada por el caballero.

locus

Durante los siglos XV y XVI las canciones tradicionales sirvieron de inspiración a algunos músicos como Juan del Encina. Apagado el eco de la canción tradicional a finales del siglo XVII, renace en el XX como modelo poético de importantes obras neopopularistas de algunos autores de la Generación del 27.

Si os interesa leer algunos de estos villancicos, podéis leer aquí esta antología, seleccionada por Lourdes Domenech y Ana Romeo en http://www.materialesdelengua.org.

Os ofrezco a continuación una selección de lírica tradicional castellana interpretada por distintos grupos musicales. Empezamos con el villancico “¡Ay, que non hay!”, extraído del Cancionero Musical de Palacio e interpretado por el grupo Hespérion XX.

¡Ay, que non hay!
¡Ay, que non era!
Mas ¡ay, que non hay
quien de mi pena se duela!

Madre, la mi madre,
el mi lindo amigo,
moricos de allende
lo llevan cativo,
cadenas de oro,
candado morisco.

Este otro villancico se titula “Quiero dormir y no puedo”, lo oímos en la interpretación del grupo Música ficta:

Quiero dormir y no puedo
que me quita el amor el sueño.

No hay sosiego en mi cuidado
que anda suelto mi ganado.
Temo que me lo han robado
y que lo goza otro dueño.
Quiero dormir……

Cómo han de dormir mis ojos
si pretendo por despojos
duras espinas y abrojos
y al fin ser clavado en un leño.
Quiero dormir……

 

[Materiales extraídos de: GRUPO JUAN DE MAIRENA (1997), Lengua castellana y Literatura. 1º de Bachillerato. Madrid: Akal, 1997. DOMENECH, Lourdes y ROMEO, Ana en http://www.materialesdelengua.org. FERNÁNDEZ SANTOS, Alonso [et al.] (1992), Literatura 2º, Barcelona: Magisterio Casals; ARROYO CANTÓN, Carlos [et al.] (2006), Lengua castellana y Literatura 1º de Bachillerato, Madrid: Oxford; GARCÍA MADRAZO, Pilar [et al.], (2008) Lengua castellana y literatura 1º de Bachillerato, Zaragoza: Edelvives. Proyecto Zoom; MELÉNDEZ, Isabel [et al.], (1996) Lengua y literatura castellana 4º ESO,Madrid: ESLA; PASCUAL, José A. [et al.](2008) Lengua y literatura 1º Bachillerato, Madrid: Santillana]
Anuncios
Esta entrada fue publicada en Curso 2016-2017, El placer de leer, Enriquecimiento curricular, Léelo y líala, Literatura castellana y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Los comentarios son las opiniones de los lectores, no de la responsable del blog ni del IES Miguel Catalán. Todos los comentarios son sometidos a moderación previa. No se aceptan contenidos malintencionados, difamatorios o publicitarios.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s