La prosa medieval castellana: don Juan Manuel y El Conde Lucanor

Don Juan Manuel (regmurcia.com)

LA AGITADA VIDA POLÍTICA DE DON JUAN MANUEL

Don Juan Manuel es uno de los autores medievales de los que poseemos más datos biográficos. Era sobrino del rey Alfonso X e hijo del infante don Manuel. Su vida estuvo llena de conspiraciones y tramas, provocadas porque desde muy joven sintió gran atracción por el poder, las riquezas, la dignidad y la fama. Sus intrigas políticas no le otorgaron ninguna fama, pero su obra literaria hace que hoy, tantos años después, su nombre siga siendo recordado.

Para saber un poco más de su vida, nos acercamos al artículo “Don Juan Manuel, entre confabulaciones y afrentas” de María Jesús Zamora Calvo, publicado en la revista virtual Rinconete del Centro Virtual Cervantes.

Don Juan Manuel fue príncipe y después duque, pero nunca consiguió el título de infante, por lo que es incorrecto denominarlo así. En su Libro de armas nos dice que nace «en Escalona, martes, cinco días de mayo» de 1282 y que es hijo de don Manuel —hermano de Alfonso X el Sabio—, y de doña Beatriz de Saboya, nieto de Fernando III y de Amadeo IV de Saboya, primo de Sancho IV de Castilla, yerno de Jaime II de Aragón, etc.; y aunque siempre se ve envuelto en los agitados conflictos dinásticos que se suceden en la Castilla de finales del siglo XIII y principios del XIV, nunca accede al trono. Pese a ello, nos encontramos ante uno de los nobles más influyentes de su tiempo, hasta el punto de que su presencia es constante en los acontecimientos que marcan la historia de los reinos de Castilla, Aragón, Valencia y Granada, importantes centros políticos y culturales de la época.

A una edad muy temprana queda huérfano; Sancho IV se encarga de su tutoría. Con doce años es enviado a Murcia para luchar contra los moros de Granada. Con sus tres matrimonios busca, sobre todo, alianzas lo suficientemente fuertes como para consolidar su situación política y conservar sus territorios. El primero se celebra cuando, en 1299, se casa con la infanta de Mallorca, doña Isabel, que muere dos años más tarde. Posteriormente busca la alianza con Jaime II de Aragón, por lo que le pide la mano de su hija Constanza en 1303, cuando esta es aún una niña, por lo que debe esperar hasta 1311 para que su matrimonio se lleve a efecto.

Durante la minoría de edad de Alfonso XI asume la corregencia de Castilla, hasta que el propio monarca le obliga a dejar este cargo. Este no es el único episodio deshonroso entre el rey y don Juan Manuel. Cuando parece seguro el matrimonio de Alfonso XI con la hija de nuestro autor, el soberano la encierra en Toro y se casa con María de Portugal. Don Juan Manuel, enojado, declara la guerra al monarca, buscando la ayuda de los moros de Granada. Tras años de lucha, tiempo en el que cuenta con la colaboración de su amigo don Jaime de Jérica, firman las paces, recobra el cargo de adelantado de Murcia que había perdido y se casa, en terceras nupcias, con doña Blanca Núñez de Lara.

Pero una vez más vuelve a enfrentarse con Alfonso XI, a quien no ayuda en el cerco de Gibraltar. Tras una nueva reconciliación, culpa al rey de impedir el matrimonio de su hija Constanza con don Pedro de Portugal. Cuando se vuelve a instalar la concordia entre ambos, participa en la batalla del Salado y en la conquista de Algeciras. Su animadversión hacia Alfonso XI es tal que incluso en el Libro de los estados lo toma como ejemplo para criticar el mal hacer de los gobernantes. Igualmente, en la hazaña del halcón garcero, que recoge el ejemplo XXXIII de El conde Lucanor, se deja entrever que es nuestro autor quien rompe el ala al rey, con lo que logra una cierta venganza literaria ante lo que considera una humillación política.

Tras cinco años de duros enfrentamientos y oprobios, don Juan Manuel abre en su vida agitada un periodo de descanso, no exento de interrupciones, coincidiendo justamente con su etapa de mayor creación literaria, hasta que muere en 1348, y es enterrado en el monasterio de Peñafiel. Paulatinamente la Historia fue olvidando sus confabulaciones, eclipsadas por la calidad literaria de sus escritos. Gracias a ellos hoy su nombre perdura como el de uno de los mejores autores del siglo xiv español.

LA OBRA LITERARIA DE DON JUAN MANUEL

Don Juan Manuel continuó la labor iniciada por su tío, Alfonso X y se puede considerar el máximo representante de la prosa del siglo XIV.

Es evidente que en el siglo XIV se produce una serie de hechos sociales, tecnológicos y, en el caso de don Juan Manuel, personales, que explican la trascendencia de su obra.

En lo que a los hechos sociales y tecnológicos se refiere, hay que tener en cuenta los señalados por A.D. Deyermond:

“Las reformas educacionales que decretó el IV Concilio de Letrán, aunque lentas en aplicarse en España, comenzaron a llevarse a cabo a finales del siglo XIII. La creciente influencia por parte de la Iglesia sobre la educación se debía en parte a una profunda obligación espiritual y en parte también al reconocimiento de las necesidades más complejas de la pujante sociedad urbana. Fue auxiliada, además, por dos nuevos inventos desde el punto de vista tecnológico: la fijación del papel y la construcción de lentes. […] Todos los manuscritos habían sido confeccionados anteriormente en pergamino o en vitela, más escasa y más cara aún, mientras que el papel, dominada la técnica de su manufactura, era barato y abundante. La necesidad de copiar los manuscritos a mano constituía todavía un factor de limitación, que persistió hasta la invención de la imprenta de tipos móviles, pero el empleo del papel facilitó los libros a un público de mayor amplitud. Las lentes, por su parte, prolongaron la vida de la lectura en personas ancianas. A finales del siglo XIII hicieron su aparición las lentes de cristales convexos que remediaban la debilidad de la vista y ya eran de uso común a mediados del siglo XIV.”

Su obra presenta una gran variedad temática: la vanidad, la hipocresía, la justicia, la caza, la honra, la riqueza o la amistad. Todos ellos tratados, sin embargo, con un clara intención didáctica y moral.

Este autor tiene una clara conciencia de escritor, por lo que en sus obras muestra su voluntad por cuidar el estilo. Emplea un estilo que muestra su preocupación por el lenguaje, con un amplio vocabulario, una adjetivación exacta y un uso excesivo de oraciones copulativas, lo que imprime a sus escritos un ritmo lento.

La producción literaria de don Juan Manuel incluye obras como el Libro de los castigos y consejos a su hijo don Fernando, el Libro del caballero y el escudero, el Libro de los Estados y el Libro de Patronio o El Conde Lucanor.

El libro de Patronio o El Conde Lucanor

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Puedes mirar el manuscrito original aquí

De toda su obra destaca especialmente el Libro de Patronio o El Conde Lucanor, un conjunto de apólogos recogidos de la tradición medieval, ya sea europea o árabe, con gran independencia.

Don Juan Manuel escribió el libro de El Conde Lucanor hacia 1330. Esta obra constituye la primera gran colección de cuentos en castellano. El libro está precedido de dos prólogos y presenta tres partes: una colección de cincuenta y un ejemplos, una relación de proverbios y un tratado doctrinal.

Los cuentos van dirigidos a un público en general. Cada relato está enmarcado por un diálogo entre el conde Lucanor y Patronio, su consejero. El conde Lucanor cuenta sus preocupaciones a Patronio, quien le aconseja a través de un ejemplo, un cuento o un relato breve y le transmite una enseñanza moral o religiosa. Tras oír a Patronio, se indica que el conde aplicó su enseñanza con buenos resultados. Al final interviene el autor, don Juan Manuel, que manda escribir el ejemplo y sintetiza la moraleja en unos versos.

Las fuentes

Las fuentes de los ejemplos son muy diversas. Hay relatos procedentes de remotos textos orientales, otros derivados de ejemplos usados por los predicadores para amenizar lo sermones y, por último, algunas fábulas de la tradición grecolatina. El Conde Lucanor se inscribe, pues, en una corriente cuentística en la que confluyen la tradición oriental, transmitida por los árabes en la península, y la tradición clásica. De la primera, el autor toma la organización de los relatos dentro de un marco narrativo. El diálogo entre el conde Lucanor y Patronio se repite de manera casi idéntica en cada uno de los ejemplos y sirve de estructura organizativa para el libro.

A diferencia de lo que ocurre en otras colecciones europeas contemporáneas — como el Decamerón del italiano Boccaccio, o Los cuentos de Canterbury, del inglés Chaucer–, la obra de don Juan Manuel carece de un relato global que incluya dentro de él el conjunto de las narraciones. Las características que unen los ejemplos son la similitud de los temas y la repetición del modo en que están organizados y presentados los relatos, de manera que estos forman una serie parecida a la de las cuentas de un collar.

Los personajes de El Conde Lucanor

La colección de cuentos se inscribe, como se ha dicho, en un relato-marco: el protagonizado por el conde Lucanor, Patronio y don Juan Manuel.

  • El conde Lucanor: es, en realidad, un trasunto del propio don Juan Manuel. Sus preocupaciones son las típicas de un noble ambicioso que pretende engrandecer sus dominios y, al mismo tiempo, asegurar la salvación de su alma.
  • Patronio: es el consejero del conde. Representa también a don Juan Manuel, pero en su faceta de educador y narrador.
  • Don Juan Manuel: al final de cada ejemplo aprueba el relato y su aplicación práctica en la vida de Lucanor, respaldando su valor literario y su validez didáctica.

En cuanto a los relatos que Patronio ofrece a su señor, hay que recordar que don Juan Manuel “moderniza” el contenido de cuentos muy antiguos por lo que en sus narraciones aparecen personajes históricos conocidos de la Edad Media: Ricardo Corazón de León, el sultán Saladino, Alvar Fáñez, etc. También aparecen personajes tipo: ancianos pobres, beatas, ermitaños, comerciantes, moras… que configuran una galería de figuras representativas de la época. Y por último, también aparecen animales, sobre todo en los ejemplos que proceden de fábulas de Esopo: la hormiga representa la laboriosidad; la zorra, la astucia; el león, la valentía, etc.

Los temas

Los ejemplos recogen relatos útiles para un noble castellano de finales de la Edad Media. Las preocupaciones fundamentales de un señor medieval eran aumentar y conservar sus dominios y el prestigio de su linaje (la “hacienda” y la “honra”). Al mismo tiempo, como cristiano, su otra inquietud era asegurar la salvación de su alma dentro de su estamento, es decir, actuando como noble.

La temática de los ejemplos puede dividirse, pues, en dos grupos. Uno tiene que ver con las inquietudes espirituales y el otro con la vida en la tierra. El segundo abarca todas las facetas del comportamiento humano, sobre todo en relación con el conocimiento de uno mismo y de los demás. Así, aparecen los temas de la guerra y la paz, de la riqueza y la pobreza, de las relaciones en el seno familiar, del engaño y la lealtad entre amigos. Otros ejemplos muestran las consecuencias negativas que se siguen de las debilidades humanas (frecuentar malas compañías, fiarse de los aduladores, caer en la ira o la avaricia…).

A pesar de que los ejemplos están ambientados en la Castilla de la Edad Media y responden a la perspectiva de un noble, sus enseñanzas son universales.

Leer El conde Lucanor

El interés por la literatura española no conoce fronteras, si tenéis interés en leer una selección de textos de El Conde Lucanor, la Universidad de Otawa, en la página del profesor J.M. Ruano de la Haza, os ofrece la posibilidad de conocer de primera mano los textos de don Juan Manuel.

El texto completo de El Conde Lucanor está disponible, como siempre, en la Biblioteca Virtual Cervantes.

Podemos leer algunos de los “ejemplos” o apólogos del Conde Lucanor . Los tomamos del excelente blog “Diente de león”. En ellos podemos reflexionar sobre la estructura de los cuentos:

  • Integración de los ejemplos en un relato-marco: el conde Lucanor plantea un problema sobre la honra, la hacienda o el estado a su consejero Patronio.
  • Patronio propone la solución a través de un cuento, del que se puede extraer una moraleja. El cuento tiene una estructura cronológico lineal: presentación, nudo y desenlace.
  • El conde aplica la enseñanza y le va bien.
  • Don Juan Manuel aparece como personaje y resume la moraleja en un pareado. Esta moraleja es siempre más práctica que moral.

Ver uno de los cuentos de El conde Lucanor

El programa de RTVE Cuentos y leyendas dedicó uno de sus capítulos al cuento de don Juan Manuel “Don Yllán, el mágico de Toledo”. Podéis verlo aquí:

¿Os ha gustado? Pues debéis saber que, gracias a la booktuber Fátima Orozco, más conocida como Fa, quien comentó este cuento en uno de sus vídeos, más de 200.000 personas se interesaron por El Conde Lucanor. Podéis ver el vídeo donde habla del cuento, aunque, como ella misma comenta:

“Mi explicación apresurada e improvisada de El Conde Lucanor “, dice, “es a la que tengo más cariño y la que he elegido como teaser para mi canal. No porque sea una presentación adecuada del formato, pero sí es una introducción fiel a cómo me siento respecto a los libros. Y creo que por eso ha tenido tanto éxito, porque me muestro tal y como soy.”

Aquí tenéis el vídeo:

ACTIVIDADES INTERACTIVAS

Una interesante manera de repasar (y ampliar) nuestros conocimientos sobre la obra de don Juan Manuel es este material interactivo elaborado por la Junta de Extremadura:

Don Juan

Para repasar lo que ya sabes sobre el libro de El Conde Lucanor de don Juan Manuel, puedes consultar este completísimo material interactivo. Tiene de todo: teoría, vídeos, juegos… Lo ha elaborado Jesús Serrano y es, de verdad, una maravilla.

Este otro material también es interesante:

Para aprender a comentar y analizar los cuentos de don Juan Manuel os propongo esta serie de actividades:

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