La novela cortesana: María de Zayas

María de Zayas y Sotomayor (wikimujeres.com)

En estos tiempos luce y campea con felices lauros el ingenio de doña María de Zayas y Sotomayor, que con justo título ha merecido el título de Sibila de Madrid, adquirido por sus admirables versos, por su felice ingenio y gran prudencia, habiendo sacado de la estampa un libro de diez novelas que son diez asombros para los que escriben deste género, pues la meditada prosa, el artificio dellas y los versos que interpola, es todo tan admirable, que acobarda las más valientes plumas de nuestra España.
                                                        La Garduña de Sevilla, Alonso de Castillo Solórzano

María de Zayas y Sotomayor es una de las principales representantes de la evolución de la novela corta, dentro de la variedad de la novela cortesana, a la que aportó la originalidad del punto de vista femenino. En 1617 publicó sus Novelas amorosas y ejemplares, y en 1646, la Parte segunda del sarao y entretenimiento honesto, conocida también con el nombre de Desengaños. En estas dos obras se puede apreciar la influencia cervantina, así como ecos de la narrativa pastoril y bizantina, como el refinamiento de los escenarios y ciertas dosis de idealismo. Además es características de sus obras la introducción de fragmentos en verso.

En las Novelas amorosas y ejemplares  usa el recurso estructural de Boccaccio en el Decamerón: crear un pretexto narrativo que enlaza todas las historias y les sirve de marco general. Así, varios personajes se reúnen en casa de una dama enferma (Lisis) durante unas Navidades. En este marco se desarrolla una intriga amorosa, y de una serie de relatos narrados por los personajes del marco. Los temas principales de estas historias son el amor apasionado y firme, la deshonra y la venganza que esta desencadena, los celos y el sometimiento de la mujer y la violencia que se ejerce sobre ella, así como la búsqueda de independencia y libertad por parte de las mujeres.

También encontramos este recurso en Desengaños, que se plantea como una continuación de la serie anterior: Lisis, ya convaleciente y a punto de casarse, quiere celebrar unos pequeños festejos, que consistirán en la narración de las diez historias de este libro. Pero esta vez los relatos deberán tener tres requisitos: ser narrados por mujeres, estar basados en hechos reales y contener una enseñanza para que las damas aprendan a no dejarse engañar por los hombres.

Las novelas de Zayas se desarrollan a partir de intensos lances amorosos (raptos, adulterios, desafíos, separaciones, reencuentros…) y ofrecen todo un análisis de la pasión. Como piezas claves están el erotismo y la denuncia de la desigualdad entre los sexos. La autora rechaza la superioridad del hombre y denuncia la marginación y subordinación de la mujer, a quien se le vedaba la educación y la cultura. Cuestiona, además, el sistema patriarcal, que imponía el matrimonio como único destino de la mujer en general y como solución en caso de violación.

Biografía

Se sabe poco de su vida. Nació en Madrid en 1590. Era hija del capitán de infantería Fernando de Zayas y Sotomayor, que servía como caballero al conde de Lemos y a María de Barasa.  Vivió algún tiempo en Nápoles, pues su padre estaba al servicio del conde de Lemos cuando este fue nombrado virrey de Nápoles; también vivió en Zaragoza y se cree que pudo residir también en Sevilla o Granada. Participó activamente en la vida literaria, pues formaba parte de las principales academias del momento. No se poseen datos de ella desde 1639 e incluso es incierta la fecha de su muerte ya que hay dos partidas de defunción a nombre de María de Zayas, una de 1661 y otra de 1669.

María de Zayas, una mujer sin rostro es el nombre del capítulo que el programa de RTVE Mujeres en la historia dedicó a la escritora. Para verlo, haced clic en la imagen:

Un fragmento de La fuerza del amor

En este fragmento, Laura reflexiona sobre el abandono de su marido y sobre las diferencias sociales que existen entre hombres y mujeres:

¿Dónde se hallará un hombre verdadero?¿En cuál dura la voluntad de un día, y más si se ven queridos?, que parece que al paso que conocen el amor, crece su libertad y aborrecimiento. ¡Mal haya la mujer que en ellos cree, pues al cabo hallará el pago de su amor, como yo le hallo! ¿Quién es la necia que desea casarse, viendo tan lastimosos exemplos?, pues la que más piensa que acierta, más yerra. [… ]Mas,¡ay, que tengo amor, y en lo uno temo perderle, y en lo otro enojarle! ¿Por qué, vanos legisladores del mundo, atáis nuestras manos para las venganzas, imposibilitando nuestras fuerzas con vuestras falsas opiniones, pues nos negáis letras y armas? ¿El alma no es la misma que la de los hombres? Pues si ella es la que da valor al cuerpo, ¿quién obliga a los nuestros a tanta cobardía? Yo aseguro que si entendierais que también había en nosotras valor y fortaleza, no os burlarais como os burláis; y así, por tenernos sujetas desde que nacemos, vais enflaqueciendo nuestras fuerzas con los temores de la honra, y el entendimiento con el recato de la vergüenza, dándonos por espadas ruecas y por libros almohadillas.”

Un fragmento de La bella Octavia

Este texto pertenece a los Desengaños amorosos y en él la narradora es Lisarda, una de las compañeras de Lisis:

No ha muchos años que en la nobilísima y populosa ciudad de Milán había un caballero dotado de todas las partes, gracias y prerrogativas de que puede colmar naturaleza y fortuna, si bien mocedades y juegos disminuyó lo más de su hacienda. Era español, y que con un honrado cargo en la guerra había pasado a aquel país: casó allí con una dama igual a su calidad, aunque no rica, con que vino a ser su hacienda bastante no más de a pasar una modesta y descansada vida, ni sobrándoles ni faltándole para criar dos hijos que tuvo de su matrimonio.
Con algún regalo nació primero Octavia, llamándose así por su madre, y el segundo Juan, de quien no diré el apellido, que cuando los hombres, con sus travesuras, y las mujeres, con sus flaquezas, desdoran su linaje, es mejor encubrirle que manisfestarle.
Era Octavia, aunque mayor que su hermano seis años, de las hermosísimas mujeres de aquel reino […]. Llegando, pues, a la edad cuando más campea la belleza, se enamoró de ella, viéndola en un festín, un hijo de un senador, mozo, galán, entendido y rico, partes para que no tuviera Octavia mucha culpa en corresponderle. Mas era cuerda, y notó que ya no es dote la hermosura, y que Carlos, que este era sus nombre, era rico y no se había de casar con quien no lo fuese; con cuyos temores se defendió algún tiempo. Así lo hiciera siempre, que así no fuera causa de las desdichas que después sucedieron. Pues, como he dicho, vio Carlos a Octavia en un festín, regocijo causado en aquella tierra, y viéndola, se perdió, o lo dio a entender, que para mí lo peor que siento de los hombres es que publican más que sienten. No miró Octavia mal a Carlos; mas viéndole imposible […], detuvo el afecto del mirar para no llegar a sentir; porque, como no estaba de parecer de hacer lo que las comunes, no tuvo por acertado empeñarse en amar menos que a quien pudiese ser su esposo, y que ya que su desdicha la encaminase a rendirse, fuese obligando a serlo. ¡Oh, qué de engaños han padecido por esta parte las mujeres, y qué de desengañadas tienen los hombres, cuando ya no tienen remedio!
Muy cautivo se halló Carlos de la belleza de Octavia, mas no con el pensamiento que ella tenía, que era el matrimonio, porque en tal caso no pensaba Carlos salir de la voluntad de su padre, que entendía no había hasta entonces nacido mujer que igualase a su hijo; mas pareciole, como Octavia no estaba muy sobrada más de una honrada medianía que alcanzaban sus padres, que con joyas y dineros conquistaría este imposible de hermosura y, a no bastar, valerse de la fuerza o de algún engaño; que esto es, como dicen, por el atajo. Y así, empezó primero la conquista de este fuerte, después de haber minado con las balas de los suspiros y con la asistencia en su calle de noche y de día. Mas a esto Octavia, si no descuidada, a lo menos advertida de que con no verlo ni oírlo se había de defender, se negaba a todo, huyendo de la vista de Carlos, aumentando en él con estos desvíos o el amor o el deseo, que tal vez los hombres suelen volver en tema la voluntad.

Podéis oír este podcast de Continuum un programa de RNE que dedicaron a María de Zayas y a otras mujeres de la época:

https://www.ivoox.com/player_ej_1442066_4_1.html?c1=ff6600

El programa de RTVE, Cuentos y leyendas, adaptó el cuento de María de Zayas, Inocencia castigada. Pinchad en la imagen

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En el programa El jardín de Venus adaptó otro de los relatos de María de Zayas, titulado El prevenido engañado:

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¿Os animáis a leer algunas de sus obras?  Aquí podéis leer versiones digitales de algunas de los relatos incluidos en las Novelas ejemplares y amorosas. Haced clic sobre el título que más os llame la atención.

 
 
Aventurarse perdiendo
El castigo de la miseria
La fuerza del amor
El jardín engañoso
La inocencia castigada
La esclava de su amante
Estragos que causa el tiempo

Más información sobre la autora en la página web del profesor de la Universidad de Oklahoma Robert L. Lauer , podéis ver allí, además de datos sobre la vida de la autora y una bibliografía actualizada, las fotos del estreno mundial de la versión inglesa de obra de teatro de María de Zayas, La traición de la amistad, representada por los alumnos de la Universidad de Oklahoma.

La Biblioteca Cervantes Virtual nos ofrece unos fragmentos de esta obra de teatro. Pinchad en la imagen:

[Fuente: Carlos Arroyo Cantón, Perla Berlato Rodríguez, Mabel Mendoza Parra, Recursos Oxford Educación, Lengua castellana y Literatura 1º de Bachillerato, Madrid, Oxford, 2006; Wikipedia]
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